Evaluación de un wiki de 3º ESO


He elegido la descripción de la habitación de Mª Carmen porque sus vistas me recuerdan a las mías: me recuerdan cuando llego del instituto y me pongo hacer las tareas en el salón, veo el tren que me recuerda a tantas veces que me he montado en él para ir a tantos sitios, sobre todo, a Madrid cuando era pequeña. También me gustan porque veo el sitio donde paso todo el verano: veo la fábrica, veo los coches, veo el campo y veo El Naranjo... Mira cuántas cosas se ven por una simple ventana.

Corrección: me faltan algunas tildes (¿qué tildes?), algunas comas, y espacios.

Julio Cortázar


He elegido las instrucciones de darle cuerda a un reloj,porque me ha llamado la atención porque si tu te paras a pensar, cuando te compras un reloj te lo regalan ya es parte de ti si se cae, se moja, se raya o le ocurre cualquier cosa te quedas preocupado porque como he dicho antes es parte de tí. Yo me he preocupado por esas causas, he tenido millones de relojes y a todos les ha ocurrido algo de lo que he nombrado.

Corrección: me faltan algunos espacios, tildes (¿qué tildes?) y algunos puntos.

Babia


Está situada en la provincia de León, en España. "Estar en Babia" significa encontrarse distraído y embobado, y con el pensamiento muy distante de lo que se está tratando. Los reyes tenían en ese sitio su residencia de descanso, que tenían muchos lujos y comodidades introducidos por los árabes en la Península. Cuando la Corona corría peligro o querían evitar malos asuntos, los reyes se refugiaban allí para recrearse. A los súbditos que acudían a la corte con alguna demanda, los servidores reales tenían orden de contestarles: “Los reyes están en Babia”. De ahí el dicho pasó a cobrar un significado de "vivir en las nubes, estar distraído"

Relato desde un anuncio




La familia Martín está en su casa tan ricamente el sábado por la noche. Querían hacer planes para el domingo, se dieron unas cuantas de ideas: irse al lago a merendar, ir de picnic con unos amigos, coger el velero familiar e irse a navegar toda la familia, etc. Al final, optaron por esta última opción. Se fueron tempranito, a las nueve y media de la mañana querían desayunar. Una vez llegaron allí, sacaron el desayuno. Llevaban leche, pan, magdalenas, etc. La madre, María, se tomó el tazón de leche más grande de todos y se sintió muy energética, así que se tiró al agua justo después de desayunar y se ahogó, no salió del mar. Un día que parecía que iba a ser perfecto fue el peor de su vida.

Correcciones: me he comido algunas tildes (¿qué tildes?), algunos puntos y comas.


Mi antropónimo


Significa "visitante" o "regresando". Es de origen árabe y fue popularizado por el libretista Ghislanzoni para la ópera "Aida" de Verdi.

Mis padres me lo pusieron por la ópera. Mi nombre estaba entre Manuela, Aida o Petra, y menos mal que me pusieron Aida porque me siento identificada con él. Antes, cuando era pequeña, no me gustaba nada mi nombre, si me paro a pensar no sé por qué; pero, ahora mismo y con el paso de los años, me va gustando cada vez más. Mi nombre no es para nada vulgar. A veces, la gente al decir alguien mi nombre se confunde y piensa que han dicho Alba ya que se pronuncia y se escribe prácticamente igual.


Aida de la Fuente Penaos nació en León el 25 de febrero de 1915 y falleció en Oviedo el 13 de octubre de 1934. Fue militante comunista asturiana que murió durante el levantamiento revolucionario reprimido por el ejército español que tuvo lugar en octubre de 1934. Era la rosa roja de Asturias. Este verano fui a Oviedo y había una estatua de ella. Me llamó la atención el nombre ya que era igual que el mío y que hubiese muerto tan joven. Por eso, he investigado sobre ella.

Porcentajes:
Aida
Total España: 15.688
Porcentaje: 0,655

Total Córdoba: 87
Porcentajes Córdoba: 0,213

Total Córdoba Década 1990: 32
Porcentajes de Córdoba de Década 1990:0,751

Total Década 1990: 5.448
Porcentajes de la Década 1990:2,491
Fuentes:
- Wikipedia libre Aida de la Fuente.

Corrección: me he comido algunas tildes (¿qué tildes?), comas y puntos.

Aida, es la segunda vez que te corrijo el mismo párrafo. Por favor, no vuelvas a la edición anterior. Debes especificar la página de la Wikipedia.

La uña. Max Aub (Micro-cuento)


El cementerio está cerca. La uña del meñique derecho de Pedro Pérez, enterrado ayer, empezó a crecer tan pronto como colocaron la losa. Como el féretro era de mala calidad (pidieron el ataúd más barato) la garfa no tuvo dificultad para despuntar deslizándose hacia la pared de la casa. Allí serpenteó hasta la ventana del dormitorio, se metió entre el montante y la peana, resbaló por el suelo escondiéndose tras la cómoda hasta el recodo de la pared para seguir tras la mesilla de noche y subir por la orilla del cabecero de la cama. Casi de un salto atravesó la garganta de Lucía, que ni ¡ay! dijo, para tirarse hacia la de Miguel, traspasándola.
Fue lo menos que pudo hacer el difunto: también es cuerno la uña.

El prisionero


Tú nunca has sentido
un dolor de repente en el corazón,
como una adicción que te enloquece.
Estás feliz todos los días,
como si se te parara de forma repentina el corazón
cuando ves a esa persona;
unas mariposas en el estómago,
un llorar todas las noches,
soñar con esa persona a la que tantísimo quieres y querrás
y no poderte desahogar con nadie
porque nadie sabe lo que tú sientes.
Lo que tú sufres por esa persona
en silencio, sin un hombro en el que apoyarse.

Cuando una persona te dice
que le pasa lo mismo con la persona que tú quieres,
no sé a los demás,
pero a mí se me parte el alma.
Y tú te quedas con la intriga
de si te quiere por no decírselo a nadie,
porque si alguien lo supiera,
te lo aconsejaría.

Esto es lo que se sufre
cuando uno está enamorado.

Corrección: me he comido algunas comas, tildes (¿qué tildes?) y puntos.

Ortografía revisada.


Hecho.
-Yo he hecho una tortilla de patatas, y se me ha quemado.
-Esto lo ha hecho aquel niño.
-No doy por hecho que tú hayas comido.

Tuvieron.
-Tuvieron sueño y se fueron a dormir.
-Tuvieron problemas y por eso se fueron.
-Ellos tuvieron que tomar otro tren.

Mágicamente.
-Mi ordenador, mágicamente, ha aparecido.
-El móvil, mágicamente, se ha perdido.
-Mágicamente, se ha roto el jarrón.

Iría.
-Yo si fuera tú iría a ese sitio rápidamente, vaya que te quiten el sitio que tú quieres.
-Iría al fin del mundo a tu lado.
-Yo iría comer fuera.

Pelirrojo.
-Mi primo es pelirrojo con pecas.
-Me confundí de tinte, cogí por error el tono pelirrojo.
-El otro día vi una camiseta con una muñeca pelirroja.

Relato del alumno aburrido.

Como todas las mañanas mi alarma del móvil suena a las siete y cuarto, me quedo cinco minutos en la cama, me levanto a las siete y veinte, me visto, preparo mi cartera, desayuno, me peino y bajo para la calle. En el camino para el instituto hace muchísimo frío. Lo único que me alegra un poco es saber que por el camino voy a estar entretenida.

Una vez que llegamos al instituto, me quedo hasta que toca saludando a mis amigas. Toca el timbre y nos toca Francés, que no se pasa ni muy lenta ni muy rápida; de nuevo, toca el timbre, salgo a los pasillos para hablar.

Ya ha llegado el profesor de Sociales y nos dice que entremos para dentro. Rechistando, entramos todos. Esa clase pensé que muy larga no iba a pasar porque teníamos que corregir actividades. Las corregimos y el profesor dictó unas cuantas cosas y, de nuevo, sin darme cuenta, suena el timbre; esa hora se me ha pasado rápida.

A los pasillos de nuevo y a lo lejos se ve aparecer a la profesora de Matemáticas. Esa hora sí que se me pasa lenta; puf, esta clase me aburre mucho; de lo que explica no me entero de nada, pero no soy la única. No es esa mi mayor preocupación. Lo que me entretiene mi mente es cuánto falta para que toque el recreo y, por fin, nuevamente ese timbre vuelve a sonar.

Por fin, el recreo. Me dirijo con mis amigas a la cafetería para comprar alguna chuchería. Y cuando no te das cuenta, vuelve a sonar el timbre y vamos para arriba.

Ahora toca Lengua y pienso: "oh, qué aburrimento". Sin embargo, no me había acordado de que hoy la clase iba a ser un poquillo más entretenida, porque nos toca lectura. Llega el profesor y le hace algunas preguntas a gente. Deseo que pase rápido la hora porque después nos toca Gimnasia. Por fin, tras otra larga hora toca el timbre. Salgo con mis amigas en dirección al Gimnasio. El profesor nos hace una prueba y por eso la clase se pasa más entretenida. Y, nuevamente, toca el timbre.

Ahora tenemos Tecnología. El profesor pide los cuadernos. Mientras, yo y mis amigas aprovechamos para hacer las tareas y pronto pasa la hora. Lo único que deseaba era salir de aquellas rejas y saber lo que hoy iba a comer.

Corrección: me he comido algunas tildes (¿qué tildes?) y comas.

Cantiga de Aida y Ainoa.




Allí lo encontré, en aquel atardecer, solo,
con su silueta marcada en el lejano sol, lo extraño.
Allí, a lo lejos...

Allí lo encontré, solo, en aquel atardecer,
con su silueta marcada en el lejano sol, lo recuerdo.
Allí, a lo lejos...

Con su silueta marcada en el lejano sol, lo extrañamos,
todavía lo veo, y lo recuerdo a todas horas.
Allí, a lo lejos...

Con su silueta marcada en el lejano sol, lo extraño,
todavía lo veo, y sueño con él a todas horas.
Allí, a lo lejos...

Aún recuerdo sus caricias, sus besos y sus sonrisas,
cuando venía corriendo a abrazarme.
Allí, a lo lejos...

Aún recuerdos sus caricias, sus sonrisas y sus besos,
cuando venía corriendo a sonreírme.
Allí, a lo lejos...

Cuando venía corriendo a abrazarme,
cuando venía demostrándome que me quería.
Allí, a lo lejos...

Cuando venía corriendo a abrazarme,
cuando venía demostrándome que algún día me extrañaría.
Allí, a lo lejos...

Cuando me dio sus últimos abrazos, que me hacían fuerte,
cuando me dio sus últimos besos, que tanto me alegraron.
Allí, a lo lejos...

Cuando me dio sus últimos abrazos, que, fuerte, me hacían,
cuando me dio sus últimos besos, que tanto me enamoraron.
Allí, a lo lejos...

Cuando me dio sus últimos besos, que tanto me alegran,
besos que se han convertido en recuerdos amargos.
Allí, a lo lejos...

Cuando me dio sus últimos besos, que tanto me emocionan,
besos que se han convertido en amargos recuerdos.
Allí, a lo lejos...

Título de la composición musical: Laid Back Guitars de Kevin MacLeod.


2º Trimestre

Portafolios


El trabajo que más me ha gustado hasta ahora ha sido el teatro. Porque me lo pasé muy bien ensayando y nos reímos mucho. Nos lo aprendimos en casa, nos lo sabíamos y nos salía muy bien. Pero cuando lo interpretamos, nos pusimos muy nerviosas y nos reímos muchísimo, pero mientras tanto en casa nos lo pasamos muy bien. Además, ya estaba más preparada y disfruté más. La experiencia me gustó mucho y fue muy agradable.

Aida, la valoración era sobre los trabajos del primer trimestre.

Relato breve

Érase una vez una niña llamada Alba que vivía en un enorme castillo muy lujoso. Sus padres, Martín e Irene, eran muy ricos ya que trabajaban a todas horas. Lo hacían en unos edificios muy famosos, pero apenas pasaban por casa y tampoco estaban con su hija. Irene y Martín, para que Alba no se sintiera tan mal, le regalaban muchas cosas materiales. Alba pasaba cada día con su niñera Laura, encerradas en su cuarto haciendo lo que más le gustaba a Alba, jugar con sus muñecas en su casa e imaginar que las muñecas se iban por ahí como si fuera ella y su familia.

Alba era una niña alegre y simpática, pero a la vez introvertida. Estaba en casa con Laura o en el colegio. Apenas se relacionaba con otros niños fuera de las clases. Así pasaban los días, las semanas incluso los meses. Eso no era lo más importante para ella, sino la ausencia de sus padres.

Llegaron las fiestas de su pueblo y la niña, como todos, quería ir, pero con sus padres, ya que nunca estaban. Sin embargo, tampoco podían porque tenían una reunión muy importante. La niña se deprimió y llegó a pensar que sus padres no la querían nada. Ya no tenía ganas de nada, solamente de llorar. Se encerró en su dormitorio, cogió una mochila y metió algo de ropa. Bajó rápidamente hacia la cocina a por algo de comida para escaparse unos días para ver si notaban su ausencia o no.

Pasó un día y los padres se dieron cuenta y pegaron carteles por todas partes. Hicieron campañas, salieron en la televisión diciendo que si Alba los estaba viendo que, por favor, que volviera, que la echan de menos y que están muy preocupados.

Alba reflexionó y se dio cuenta de que sí la querían, pero no se lo demostraban, así que volvió a casa. Cuando llegó, se fue directa a los brazos de sus padres y se fueron de vacaciones a donde Alba quiso.


Carta de amor


Te diría te quiero, pero me cuesta tanto decirlo con palabras, que te lo digo así.
Te quiero ver cuando despierto a mi lado respirando, sentirte cerca, poderte abrazar.
Te quiero tener a mi lado cuando vuelvo a casa para poderte abrazar.
Te quiero encontrar a mi lado cuando salgo a pasear.
Te quiero tanto que no te puedo olvidar.
Te necesito, amor.

Recuerdo el beso que me diste en aquel lugar.
Te quiero, decía el mar.
Te quiero, decía el sol.
Te quiero, decía la luna.
Te quiero, sentía yo.

Recuerdo tu voz sonar.
Te quiero, decías tu.
Cada día quito un número del calendario.
¡Qué alegría ya hay una hoja menos!
Se acerca el día, te quiero, amor.
Huelo a brisa, escucho el mar.
Te extraño tanto que creo que no puedo vivir sin ti.

Cuando no estamos juntos, se para el tiempo.
Necesito que pasen los días.
Que llegue el momento de volvernos a encontrar.
Cada día al despertar escucho un susurro, imagino tu voz.
Cada día al despertar, te quiero, amor.
Esta es mi respuesta, te quiero, amor.
Creo que ha quedado más que claro que eres imprescindible para mi.
Y que por algunos problemas tontos que tengamos y, lo sabes, nunca te dejaré de amar.

Te quiero, amor.

Correcciones: pero, comas después de tanto, coma después de necesito, que me separado, comas después de los te quiero, después de brisa, poner un "que" que faltaba, coma después de juntos y coma después de la y.


3ºTRIMESTRE

Autorretrato


Nunca me había planteado describirme a mí misma, y hoy ha llegado el momento tanto por dentro como por fuera.

Un día más me miro al espejo y me veo así:

Mi pelo es castaño claro, brillante, ondulado y largo. A veces lo llevo liso para que se vea más largo, porque para mi gusto no lo tengo lo suficientemente largo. Mi cara es más bien redondita, con mofletes; mi piel en la cara es blanquita, en la cara y en todo el cuerpo, y mis mejillas me gustan, aunque las tengo con un tono rosado.

El tamaño de mis ojos no es grande ni pequeño, medianos y con forma almendrada. Dependiendo de la luz, pueden verse marrones o verdosos, y eso me gusta. Los ojos en una persona dicen mucho: si estás bien, mal, si mientes o si dices la verdad... Los míos me dicen que son expresivos y de mirada soñadora. Encima de ellos se encuentran las cejas, que son grandes y arqueadas y un poco más oscuras que mi pelo, aunque apenas se nota la diferencia.

Mi nariz es grande y redondita. Tengo una marca en el arco de la nariz que me encanta, pero solo se nota cuando me da el sol, ahora apenas es visible. Creo que es de familia porque un primo mío tiene la misma marca y también le sale con el sol. Debajo de mi barbilla, tengo dos puntos de una vez que me caí de pequeña y, por último mis labios, cosa que me encanta, son carnosos y blandos y me encanta llevarlos pintados.

Mis brazos no son muy largos y mis manos son pequeñas, con dedos pequeños. Las uñas, a veces, las tengo largas y otras no porque cuando me pongo nerviosa me las muerdo. Mis piernas en comparación con mi cuerpo son largas. En ellas tengo una quemadura en una rodilla, pero ya apenas se ve. Soy bajita, no llego al metro sesenta: exactamente mido 1,58 y eso me encanta. Calzo un 38 o 39, dependiendo del zapato.

Lo que más me gusta es bailar y cantar, me paso horas y horas cantando y escuchando música. Me encanta viajar, mi sueño es ir algún día a Nueva York, Los Ángeles y al Caribe.

Soy una persona muy cariñosa y me gusta que lo sean también conmigo aunque a veces me ponga pesada. Soy muy orgullosa y cabezota; nunca pido perdón aunque sepa que lo he hecho mal o me haya equivocado, y eso he de rectificarlo.

Soy muy tímida y eso hace que sea bastante cerrada y desconfiada. No le cuento mi vida ni mis problemas a casi nadie, porque luego te la pueden clavar por detrás. Cuando tengo problemas, los resuelvo yo sola; no se lo cuento a nadie, al fin y al cabo son mis problemas y las personas no van a estar siempre ahí sacándote de ellos. No sé por qué, pero pienso así. Tampoco lloro delante de la gente: solo una vez o dos recuerdo haber llorado delante de alguien. No sé, soy muy reservada para mis cosas, no le importan a nadie. Aunque si llego a tener mucha confianza con alguien, me pongo a hacer un montón de pegos aunque que no vengan a cuento, porque tengo mucho pavo, me pongo como una niña chica.

Soy muy celosa: lo que es mío es mío y de nadie más. Soy muy inocente, y soy demasiado buena con personas que no se merecen ni que las mire. Tampoco me gusta que la gente esté mal; si los puedo ayudar, mejor. He llorado por personas que ahora mismo ni me va ni me vienen.

Me lo callo prácticamente todo. Todo lo que pienso va para dentro, todo y luego me rayo porque a veces pienso en por qué no he dicho lo que tendría que haber dicho en cualquier momento. Y cuando no puedo más, estallo con el primero que tenga delante aunque no tenga nada que ver.

Soy simpática, dulce, feliz, siempre me estoy riendo de todo y por todo,¿para qué amargarse? No obstante, también tengo mis bajones, como todo el mundo, supongo, pero la vida te da muchos palos y gracias a ellos he aprendido a que no vale la pena estar mal por estupideces, a que la vida son dos días.

Y ahora mismo lo que menos me importa es lo que la gente piensa de mí. Yo sé lo que he hecho y cómo soy y no soy perfecta ni lo quiero ser. Las personas que me conocen bien saben cómo soy.

Correcciones: me han faltado tildes en "mí", "así", "cómo", "sé", "qué". Comas detrás de ciertas palabras y cambiar algunas comas por un punto, dos puntos, puntos y coma y faltas ortográficas como "ahí".

Mi habitación


Mi habitación no es la típica habitación de tienda, esa con cama nido, muebles compactos ni un escritorio alargado; es una mezcla de muebles nuevos y reciclados, pintados en mi casa. Seguramente, este verano le cambiaremos el color. Es una habitación muy luminosa: en invierno, es agradable porque entra el sol por mi ventana y se está muy a gusto.

Abres la puerta blanca de mi habitación y los colores que más predominan son el rosa y el verde pistacho, a pesar de que la pared es blanco roto, cosa que no me gusta nada. El techo es normal, blanco. Tampoco tengo lámpara, no, tengo un ventilador de techo, que es blanco y rosa.

Lo primero que ves es una mesa grande con cuatro patas blancas y un cristal encima de ella, que es lo que uso de escritorio. En ella hay un flexo verde pistacho, un diccionario, el portátil de clase, un lapicero y varios paquetes de post-it verdes y rosas.

Encima de la mesa, está mi ventana. Las vistas no es que sean muy buenas, ya que dan al patio de vecinos. Me gustaría que mi habitación tuviera vistas exteriores porque la verdad es que en mi casa hay buenas vistas, ya que se ve la fábrica, el Club Asland, una parte del Naranjo, la Sierra, etc. Lo único que me gusta de mi ventana es que tengo pegados en ella post-it con nombres de las personas importantes en mi vida.

Tengo dos sillas: una de cuando era pequeña, rosa, a la que se le ajusta la altura y la otra, de piel blanca.

A la izquierda de mi escritorio, tengo mi gran armario que ocupa casi todo el testero en el que se encuentra. Tiene seis puertas. En cuatro de ellas hay espejos, en los que me miro miles de veces al día y me pongo a bailar. Debajo de las puertas en las que se encuentran los espejos hay cuatro cajones. De las seis puertas en dos de ellas hay ropa de esta temporada; en otras dos, ropa de invierno y chaquetones; en los cajones hay más ropa; en las otras dos puertas hay en una, libros de otros cursos y en la otra, disfraces, álbumes de fotos, etc. El armario por arriba no es que sea liso, no, en él hay un hueco en el que hay peluches y las maletas.

Cuando termina el armario, hay un baúl blanco y rosa y una caja morada encima. En ellos guardo ahí algunos de mis recuerdos de pequeña. A continuación de la caja, tengo una percha en rosa más bien granate, donde cuelgo mis chaquetas. Todo esto está justo detrás de la puerta.

Al otro lado de la puerta está mi mesita de noche pintada en granate. Encima de ella hay un joyero para guardar mis pulseras, collares, etc; una cajita para todos mis pendientes, y una foto mía de pequeña.

Al lado está mi cama, blandita y confortable como a mí me gusta. Sobre ella hay tres cojines alternando colores. Mi cama está pegada a la pared, con un canapé bajo ella blanco y sin cabecero ninguno. Me encanta pasar las horas en ella tumbada, sentada... Ahí es donde más horas paso todo el día, ya que suelo estudiar ahí. Me encanta; es muy cómoda. Encima de ella hay un reloj de pared y un cuadro.

A medio metro de la cama tengo un sinfonier heredado de familia, pintado en granate. Tiene cuatro cajones abajo, dos puertas en medio y encima de las puertas otros dos cajones. Ahí tengo más libros de otros cursos ya que me da pena tirarlos. En las puertecitas tengo un equipo de música, que no está conectado. Sobre él tengo fotos yo y de mis primos de pequeños también.

A menos de diez centímetros tengo una estantería. La estantería tiene 7 baldas. Es en un tono un poco más claro que el marrón chocolate. Es lo que menos me gusta de mi habitación. E fea y no combina bien con el resto, pero menos mal que está escondida entre el sinfonier y la mesa. Apenas se ve y eso me gusta. Está repleta de libros, de pequeña y de mayor, de otros cursos y de este curso. También es donde están mis cascos para escuchar música que no son pocos y donde tengo mi cargador del portátil.

Este es mi cuarto, una pequeña parte de mí.


Correcciones: faltas de tildes, expresiones mal escritas como: habitación, típica, reciclados, casa, seguramente, habitación, luminosa, en invierno, está a gusto, blanca, el, tampoco, lámpara, techo, lo, escritorio. En fin, post-it, mesa, está, naranjo, la Sierra, Lo único, fábrica, sillas, pequeña, rosa, a la, temporada, chaquetones, bailar, escritorio, puertas, canapé, ahí. Me encanta, granate, cajones, estantería. La estantería, marrón chocolate. Es, está música, baldas, curso. También, centímetros, están portátil, cuarto, mí.

Lazarillo del siglo XXI


Hace 43 años nací yo un 26 de julio, en una pequeña ciudad del Sahara. Me llamaron Farak Hosptang. Mi infancia no fue como la de un niño normal y corriente porque mi madre murió cuando yo apenas tenía 7 añitos en el parto de uno de mis hermanos: fue una tragedia para todos. Mi padre, cuando se enteró de que mi madre había muerto, no se quiso hacer responsable de nosotros. El mayor de los hermanos tenía 11 años, había uno entre él y yo y tres hermanos más, después de mí. Entre todos cuidábamos al pequeño Hasan, todos necesitábamos comer un poco, pero, sobre todo, Hasan.

Aunque las cosas estaban tan mal, no nos llevaron a ningún orfanato. Nos llevaron a todos los hermanos a una fábrica donde había una especie de habitaciones para los trabajadores, ya que la fábrica estaba lejos de la ciudad. Nos dieron alojamiento, a cambio de que nosotros trabajáramos en la fábrica. Nosotros, que estábamos muy necesitados, aceptamos. Esa fue una de mis peores épocas de mi vida, por no decir la peor. Como vivíamos en la fábrica, se aprovechaban de nosotros y teníamos que dar gracias a que por lo menos teníamos donde vivir. Empezábamos a trabajar a las siete y media de la mañana y acabábamos a las diez y media u once, y nos dejaban media hora para comer y descansar en esa jornada. El trabajo era rencompensado con muy pocas monedas al día para los cuatro hermanos, ya que los dos más pequeños no trabajaban, y con ese dinero teníamos que comparnos comida.

Ya llevábamos en la fábrica unos seis o siete meses y nos dimos cuenta de que Hasan estaba demasiado delgado, pálido y tiritaba muchísimo. A los cuatro días Hasan falleció, otro palo para nosotros, pero ya habíamos sufrido más palos a esa edad tan pequeños. En la fábrica estuvimos hasta que nuestro hermano mayor cumplió los dieciocho años. En esa época hubo muchas enfermedades entre nosotros y por culpa de una de ellas murió otro hermano.

Cuando cumplí los veinte años, tenía un poco de dinero ahorrado y decidí ir a España. Fuimos en patera, yo y unos cuantos amigos más. En el viaje nadie murió, pero cuando llegamos a España detuvieron a un amigo y lo devolvieron al Sahara.

Cuando llegué a Huelva, todo me parecía extraño. Iban muy bien vestidos, todos con unas ropas muy limpias y nuevas, nada parecidas a las mías, ya que estaban viejas, sucias y algo rotas. El primer día estuve paseando por Huelva buscando un sitio para dormir, encontré un callejón con amplios portales y ahí dormí las primeras noches. Al siguiente día me puse a pedir, empecé a hacer muñecos de trapo y los vendía y me sacaba algo de dinero con ellos.

Cuando llevaba ya quince o veinte días durmiendo en la calle, unas personas me dijeron que había un lugar habilitado para la gente no tenga que dormir en la calle y también me daban de comer. Allí hice amigos y unos amigos me dijeron que habían visto un cartel que decía que ofrecían un empleo para trabajar en el campo: recolectar fresas. Trabajaría de ocho de la mañana a siete de la tarde y cobraría 250 euros. Les pregunte que dónde habían visto el cartel, mi amigo me lo dijo y fui a la entrevista. El jefe me dijo que estaría quince días a prueba, y si lo hacía bien, tenía el trabajo.

Cuando, por fin, pasaron los quince días de pruebas me dijeron que lo había hecho muy bien, que se notaba que no había tenido un mal pasado y me aceptaron. Les mandé cartas a mis hermanos de que había conseguido el trabajo, y que les iba a mandar a mis hermanos un poco de dinero todos los meses porque a ellos les hacía más falta que a mí, ya que yo vivía todavía en casa de acogida para los sin techo.

Un día trabajando empecé a hablar con una chica. Nos caímos muy bien mutuamente, fuimos quedando cada vez más, nos empezamos a gustar y nos casamos. Tuvimos un hijo precioso llamado Hasan por mi pequeño hermano. Una vez casados, ya tenía los papeles y me contrataron y en vez de ganar 250 euros ganaba 700 euros y una parte era para mis queridísimos hermanos que seguían en el Sahara; yo ya era feliz.

Correcciones: faltas de ortografía, o expresiones mal escritas como Sahara. Me, añitos, hermanos:, tragedia, padre, muerto, muerto, él, todo, más, necesitábamos, vida, acabábamos, descansar, para, llevábamos, nosotros, muchísimo. A, años. En, y, pedir, ahí, allí, en el campo, cuando, fin, mí, euros. Les, empecé, chica. Nos, mutuamente, casamos. Tuvimos, casados, feliz.

Mi vídeo-poema




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