EVALUACIÓN DE UN WIKI DE 3º ESO


Me resulta muy interesante todo lo que expresa cada uno en su página del wiki. Me gustaría poder realizar algo parecido a lo de estos compañeros. Me resulta muy interesante lo que cada una de las personas escriben, cuentan de sus vidas e intentan hacerlo lo mejor que pueden. Sé que me resultará difícil igualar el nivel de esos compañeros, porque me ha parecido un trabajo excelente el de prácticamente todos. Intentaré esforzarme para conseguir un trabajo parecido, lo que más me ha gustado es lo de mi canción favorita e intentaré coger ideas de esos trabajos y hacerlo lo mejor posible.

Irene, solo dices que te han gustado esas tareas, pero no te refieres a ningún caso particular en concreto. Se trata de que describas por qué te ha parecido de calidad alguna de las tareas de esos compañeros de 3º de ESO de otro curso.

INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA A UN RELOJ


Me he parado a leer este relato por la sencilla razón que tiene un título que, realmente, me ha llamado la atención: ¡cómo algo tan simple como dar cuerda a un reloj puede llegar a convertirse en sentimientos y sensaciones que solamente te puede transmitir algo como un reloj!
A la hora de describir un reloj, el escritor utilizó la forma de expresar que un reloj no es un simple objeto, sino un objeto que te puede llevar a cualquier sitio al que tú imagines con solo observar a donde se dirigen sus agujas. El reloj puede ser un simple regalo de tu cumpleaños, pero a la vez, como bien describe el escritor, en el momento en el que te regalan un reloj, ese simple objeto que se coloca en tu muñeca y te indica la hora se convierte en una parte de ti, algo que te completa y que cuando no lo llevas, sientes que te falta algo. En el momento en el que el reloj forma parte de tu vida, sientes que tienes que ponerlo en funcionamiento, y tu vida se convierte en un constante movimiento de girar la muñeca para que tus ojos puedan ver la hora exacta en la que vives; esta es la parte que realmente me ha llamado la atención del texto, porque nunca pude imaginar que un reloj pudiera llegar a tanto.
Gracias a un reloj sabes en qué hora y momento vives. Por ese simple motivo de comodidad, un reloj nunca se desprenderá de ti por tu propia voluntad.

LA UÑA. MAX AUB (MICRO-CUENTO)


El cementerio está cerca. La uña del meñique derecho de Pedro Pérez, enterrado ayer, empezó a crecer tan pronto como colocaron la losa. Como el féretro era de mala calidad (pidieron el ataúd más barato), la garfa no tuvo dificultad para despuntar deslizándose hacia la pared de la casa. Allí serpenteó hasta la ventana del dormitorio, se metió entre el montante y la peana, resbaló por el suelo escondiéndose tras la cómoda hasta el recodo de la pared para seguir tras la mesilla de noche y subir por la orilla del cabecero de la cama. Casi de un salto atravesó la garganta de Lucía, que ni ¡ay! dijo, para tirarse hacia la de Miguel, traspasándola.
Fue lo menos que pudo hacer el difunto: también es cuerno la uña.


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¿QUÉ ES ESTAR EN BABIA? ¿DÓNDE SE LOCALIZA "BABIA"?


Babia es un territorio montañoso situado al noreste de España, en la provincia de León. Allá por los siglos XI o XII, cuando León era un reino, los monarcas tenían en ese sitio su residencia de descanso, a la que habían dotado de todos los lujos y comodidades introducidos por los árabes en la Península: baños, fuentes, espléndidos jardines. Cuando la Corona corría peligro o querían evitar asuntos fastidiosos, los reyes se refugiaban allí para recrearse y gozar del clima y el paisaje. A los súbditos que acudían a la corte con alguna demanda, los servidores reales tenían orden de contestarles: “Los reyes están en Babia”. De ahí el dicho pasó a cobrar un significado de "vivir en las nubes, estar distraído".

RELATO DESDE UN ANUNCIO



Una mañana de otoño en la que el día se despertó oscuro y con poca luz, María, triste y preocupada, se levanta pensando que, un día más, su hija no podrá comer una comida como la que ella se merece. Se dispone a levantarse cuando se acuerda de que el día anterior se encontró 5 euros en la acera mientras llevaba a Paula a la escuela. Decide vestirse e ir corriendo a comprar una barra de pan para darle de comer a su hija. Una vez en la panadería, elige la mejor y vuelve a casa corriendo para que Paula a la vuelta de la escuela encontrara algo para comer.

Paula vuelve y observa cómo en su casa, normalmente, oscura y triste, hoy brilla un poco de ilusión en la cocina, en la que su madre está cortando pan. Con alegría piensa que hoy tendrá un plato caliente para comer. Se acerca lentamente a su madre, y ella se gira y le sonríe. Sabe que con un trozo de pan Paula no podrá alimentarse correctamente, y conteniendo las ganas de llorar, le da un fuerte abrazo. Paula le pregunta qué hay para comer y María le responde que un bocata mágico. Paula se ilusiona y piensa en lo delicioso que tendrá que estar ese bocata, pero a la vez María siente una gran pena en su interior.

María le explica a su hija lo que tiene que hacer para que aquel bocata mágico tuviera un interior y no fuera solo pan con pan. Paula le dice a su madre que ella quiere que su bocata mágico sea de beicon, y María, a punto de romper a llorar, le dice que lo huela y Paula, desilusionada por ver que no había beicon, decide ir a lavarse las manos antes de comérselo.

María se queda sola en la cocina y frente a aquel bocata mágico rompe a llorar, ya no solo porque no tuviera nada para darle a su hija de comer sino también por haberle roto la ilusión de la magia. Con amargura, se seca las lágrimas y mira el pan... ya no era solo pan con pan, sino que tenía beicon tal y como lo había deseado su hija. Con sorpresa, por su interior corre una alegría que le hace sonreír y llama corriendo a su pequeña hija que vuelve del baño al oír la noticia de su madre.

Paula se come su bocadillo mágico y María piensa en que si no hubiera sido por la ilusión de su hija, hoy se quedaría sin comer y que cuando algo se desea de verdad, es el único requisito para hacerse realidad.

ANTROPÓNIMOS


Mi nombre es Irene, que tiene su raíz en "eirene", nombre femenino griego, que en su traducción, significa "Paz".
Mis padres no me pusieron mi nombre no por una razón específica, sino porque querían buscar un nombre que fuera original, y específico para mí, para su hija, un nombre que se correspondería conmigo misma, y por eso lo eligieron. Como todos los padres, tuvieron sus dudas en elegir mi nombre. Pensaron entre otros dos, Victoria y Paula, pero se decidieron por Irene, por mi abuela. Ella siempre defendía Irene porque era el que más le gustaba, y ella, al fin y al cabo, fue la que hizo que yo, hoy día, me llame Irene.

Para mí, mi nombre se corresponde conmigo misma. Mi nombre me identifica, y yo misma no me imagino con otro nombre que no sea Irene. Corresponde a mi personalidad, con mi carácter, con mis gustos. Mi nombre está hecho para mí y yo, para el nombre.

Como personajes históricos y famosos, he encontrado a los siguientes:

-Irene, emperatriz bizantina del 752 al 803, se casó con el emperador León IV.
-Iréne y Jean Frédéric Joliot - Curie, pareja de físicos franceses, Premio Nobel de Química en 1935, por sus estudios de la radiactividad artificial y sus aportes al descubriendo del neutrón.
-Irene de Todos los Santos Urdangarin y Borbón, es la hija de la Infanta Cristina de España y de Iñaki Urdangarin, duques de Palma de Mallorca.
-Irene Escolar , actriz española.

También he podido observar que mi nombre ha sido el del personaje protagonista en muchas novelas o, al menos, compañera de los personajes principales. Por ejemplo, he estado ojeando que en la novela del famoso personaje Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle existe un personaje llamado Irene Adler.

Y aquí termino mi investigación. He buscado la información en Google y Wikipedia, y lo demás, de mis padres, o de algún libro de texto o de la prensa.

Irene, debes ser más explícita en las fuentes. Indica qué libros y páginas web has consultado. Además, te falta el análisis estadístico de tu nombre a partir de los datos de INE.

PRISIONERA


Quizás no sea la persona más indicada para hablar de que es sentir tristeza porque en mi día a día soy una persona que no dejo de sonreír, porque, como mi abuela me dijo, una sonrisa simboliza fuerza.
Hoy quería escribir mi momento de profunda tristeza, que comenzó tan solo hace unos meses, en un día de verano. Todo mi tormento se inició con que ella fuera a una revisión, porque de una simple revisión pasó a un pinchazo, a una operación, a un malestar, a un empeoramiento, a un estado de gravedad, y se fue.
En solo 4 meses se la llevó la enfermedad. Cada día que pasaba desde finales de septiembre yo veía a mi abuela empeorar, y solo mi visita diaria era la que le daba fuerzas para seguir. Empeoraba por días, y yo me hundía más. No podía expresar la pena que sentía por no entristecer más a los que me querían, porque a la vez ellos también lo estaban pasando mal. Cada día era peor, más dolor, más ganas de llorar, más ganas de desaparecer, hasta que un día me dije "basta".
No podía continuar con aquella tristeza, porque ella no quería verme así. Me despedí de ella en una noche de un 7 de enero. Yo pensaba que al día siguiente volvería a visitar a mi abuela, como hacía cada día, pero no fue así. Al día siguiente yo estaba en clase con las lágrimas saltadas, y le dije a mi compañera María: “Creo que mi abuela ya no está”. Ella me dijo que no fuera tonta por pensar en eso, pero no me equivoqué. Al llegar a mi casa mi madre me lo dijo. Mi primera frase después de oír eso fue “no puede ser”, pero sí fue, y ese fue el peor día de mi vida. Lloré cada noche durante tres meses, pero un día pensé: "No puedo seguir así. Ella me dijo que sonreír simboliza fuerza". Y con el apoyo de mis amigos hoy sonrío por ella.

MARTES


Me levanto como cada mañana diciendo:"Hoy será un día normal, en un instituto normal, con gente normal (al menos a la vista de la gente)". Hoy es martes y por alguna razón que desconozco, mis compañeros piensan que un martes es un día horrible, y yo, que también soy alumna, les hago esta cuestión: "¿Por qué?". No lo sé. Una razón, con solo una, me bastaría, pero ni ellos mismos la saben. Y yo ahora digo: "¿Por qué es malo un martes? ¿No es peor un lunes? Porque aunque parezca que es igual un lunes que un martes, al menos para mí no lo es".

Como decía al principio de mi razonamiento, yo un martes me levanto y digo hoy es martes, quedan (contando el martes) 4 días, 96 horas para mi ansiado viernes, con un solo pensamiento en mi cabeza, un día más, un día menos. Pero, en cambio, un lunes me levanto con mal genio, mala cara, mal humor, malos pensamientos, sin ganas de nada. ¡Ah, bueno, tan solo uno: EL DE QUEDARME EN MI CAMA! Porque, en realidad, el culpable de todo esto es el domingo. Porque a la hora de acostarte piensas:"¿Por qué se ha acabado tan rápido? ¿Toda mi vida se pasara así de rápida?". Y la última pregunta y la más importante:"Mañana, ¿qué es? ¡¡LUNES!! Y aquí está el sentido de todo esto: te acuestas pensando en que te queda una semana completa soportando tu propio día a día, levantándote a las 7 para ir a un lugar donde se supone que “aprendes”, pero que la única realidad es que un lunes te sirve tan solo para decir:"¡qué cansado/a estoy, qué dolor de cabeza!, ¡una hora más!, ¿cuándo es el recreo?, ¿cuánto queda, ¡¡TIERRA, TRáGAME!! Hoy me he levantado con buen humor, sabiendo que mi lunes ya pasó, que me quedan tan solo cuatro días, y que pronto llegara mi ansiada alegría.

LA NIÑA DEL POSITIVO


Sé que pasará un día de estos. Alguien entonces dirá: “Irene, basta”. Pero es que no lo puedo evitar, me sale solo. Un día alguien me dirá: “Lo tuyo no es normal”. No lo sé, pero me pasa diariamente. Me llamo Irene Franco y me considero una de las personas más cabezonas de este mundo. Hoy mi objetivo era recuperar un positivo que perdí el otro día, cuando mi profesor me vio hablando con mi compañera. Necesitaba conseguir ese positivo, fuera como fuese, ese era mi objetivo. Estaba al acecho durante toda la hora y cuando mi profesor me sacó a la pizarra, pensaba que, por fin, podría recuperarlo, pero no. Cuando yo estaba en mi estado de máxima esperanza, le dije que si me lo había puesto, y me dijo:” ¿Por qué? No me has dicho nada, solo una parte”. Y, una vez más, mi esperanza por recuperar lo que había perdido se vio hundida en las máximas profundidades.

Mi profesor al verme solo podía hacer muecas de humor y chanza, porque me había quedado sin mi objetivo. Mi cabeza dio un giro y mi cabezonería volvió al acecho. Era injusto que yo, que tanto había esperado ese positivo, no lo tuviera, pero no podía hacer otra cosa que resignarme y esperar al acecho otra oportunidad. Pensaba en que por qué no me lo había puesto, y cada vez que este pensamiento se me pasaba por la cabeza, salía por mi boca como el aire que respiramos que no se puede evitar, pues yo tampoco podía.

Mi profesor decidió calmar mis ansias proponiendo trabajos para ganar mis deseados positivos, pero lo que él no sabía era que mi cabeza ya estaba formulando nuevas ideas para conseguir lo que yo quería, porque mi cabezonería se apodera de mi cuerpo y actúa sin mi consentimiento. Ahora sí, todo es posible de controlar, y mi próximo objetivo es controlar mi propia cabezonería con las mismas ganas como había deseado mi ansiado positivo.

ORTOGRAFÍA CORREGIDA

EXCITACIÓN:
“María se excitó al ver la noticia en la televisión”
“Mi excitación no es producida por ese motivo”
“Cada persona se excita de una manera distinta”

RELATO DEL ALUMNO ABURRIDO


Suena la alarma de mi teléfono. Como cada mañana, suena "Estoy hecho de pedacitos de ti" de Antonio Orozco. Esta es mi canción favorita, y la utilizo para intentar levantarme de mi cama con buen humor, pero ni con esta canción lo consigo. "Un día más", pienso. Pero aunque por las mañanas no me levante con mi mejor pie, dependiendo de cómo se me presente el día, mi humor va cambiando. Pongo los pies en el suelo, abro el armario y elijo la ropa que me voy a poner. Me visto rápido y me dirijo a desayunar. Desayuno mi tazón de leche con cereales como cada mañana y después, voy a terminar de asearme y vestirme. Pienso que son las 8 menos 5 y que es la hora de bajar, cojo la mochila y me dispongo a hacerlo. Una vez abajo, saludo a mis amigas y nos montamos en el coche en dirección el instituto. "Hace frio”, pensé, pero ese no era mi único pensamiento. También se me vino a la cabeza qué día era hoy y qué me tocaba en cada una de mis 6 eternas horas del día. "Hoy es martes y en mi primera hora toca Biología, se me pasará rápido" pensé.

Llegué al instituto con ganas de ver cómo se me presentaba el día. Saludé a todos mis compañeros/as y en aquel momento llegó mi profesor de biología. Comienza la hora, no empezó mal. Mis compañeros tenían que exponer unos trabajos por lo que hoy la clase de primera hora, en la que, diariamente, solo hay caras de sueño y un profesor hablando, estaría un poco más entretenida. Mis compañeros lo exponen y yo, aun con sueño, escucho y de vez en cuando, por algún comentario ajeno a la exposición del trabajo, suelto alguna carcajada. Toca la sirena, todos salen corriendo al pasillo, pero yo las primeras horas no salgo. Total, ¿para qué? Volver a escuchar la cantinela de todos los profesores: " ¡Venga, dentro de clase! "¡NO SE PUEDE ESTAR EN LOS PASILLOS...!". No, no tengo ganas de que me pongan la cabeza como una sandía desde por la mañana, me quedo dentro con mis amigas.

Empezó la segunda hora. Todo iba bien. Como en un día normal, teníamos Sociales. Había que corregir las actividades y pensé que no iba a ser una clase aburrida. Empezamos a explicar. Anoté las cosas que me faltaban y presté mucha atención en la explicación del mapa físico. Rellenamos una ficha y, poco a poco, sin que me diese cuenta, la campana volvió a sonar.

Entonces llegó 3ª hora. Estaba en el pasillo intentando ir agrupando las cosas que tenía que hacer durante el día en mi cabeza y sin darme cuenta llegó mi profesor de Lengua. Nos indicó que nos metiéramos en clase y así lo hicimos. Comienza la clase. Algo normal, hoy toca hacer análisis. “¡Qué aburrido!” pensé, pero, al menos, estará la clase un poco más entretenida por ver a los compañeros salir y hacer las cosas en la pizarra en vez de en modo particular. Esta hora se me pasa normal, ni lento ni rápido. Voy siendo consciente de la hora que es y de cuánto queda. Pero hay algo que sí que pasa en esta clase, que es tercera hora, y todos tenemos ganas de salir corriendo para el patio. Y sin darnos cuenta, en realidad, ese es el motivo por el que te aburres o sientes que el tiempo pasa muy lento. Toca la campana. “Somos libres”. Todos los muchachos- piensan eso-, pero, simplemente, es el hecho de abandonar su personalidad de dentro del instituto y retomar la verdadera: ese es el único motivo por el que sienten esa sensación de paz y armonía.

Terminó el recreo. En la 4ª hora siguen siendo ellos mismos, con su personalidad, la que mejor se le adapta, pero no por ser una hora normal, sino porque toca Educación Física. Lo que ocurre en esa hora es que ninguno cambia su personalidad, siguen con su otro lado.

Pero ahora sí ocurre. Es 5ª hora y todos suben aún más activados que de costumbre. Ha sido una hora más siendo la misma persona que existe fuera de las vallas. Yo, asombrada, observo cómo una persona puede adoptar tantos cambios por el hecho de pisar la clase de nuevo. Tenemos Alternativa y en ella hacemos las tareas o simplemente leemos un poco. Pero nada de lo que impone la profesora se cumple. Estamos alterados con ganas de que toque y que sea sexta hora, solamente con un pensamiento, "salir de este infierno". Tocó de nuevo y nuestra activación se relaja, solamente tenemos un pensamiento en la cabeza: “es última hora, queda poco para ser libres".

Comienza 6ª hora y toca Inglés. Hacemos unas actividades y copiamos un poco de teoría. A mí la clase se me pasa así de rápido, pero para mis compañeros es todo lo contrario: cada minuto, más largo; a cada momento, más furiosos. Desean salir como un fumador desea fumar, las mismas ansias, y a mí, a la vez, al ver ese estado de nerviosismo, me empieza a influir también.

Quedan diez minutos y en ellos mi cabeza reflexiona para analizar los cambios de personalidad que ha visto durante el día, porque, sin que yo misma me diera cuenta, yo también era partícipe de ese síntoma de esquizofrenia; pero, en el fondo, pienso que cada uno actúa dependiendo de su situación personal física y mental. Si tienes problemas, donde menos te apetece estar es en un lugar donde solo oyes a una persona hablar, porque por mucho que te esfuerces, teniendo un problema, tu cabeza no puede pensar en otra cosa que en ese motivo de preocupación. No puedes concentrarte en la clase y se te hace eterna y aburrida. No puedes dejarte llevar haciendo la clase más amena a ti mismo. Esa es la razón. Durante esos 10 minutos me di cuenta que cada uno es como es, y cada uno tiene sus propios motivos para sentirse aburrido o entretenido, porque nadie es capaz de meterse en la cabeza de la otra persona, porque, como ya he dicho antes, cada persona es como es. Pensando todo esto, esos 10 minutos se me pasaron como si hubiesen sido 10 segundos. Tocó la campana y salimos de clase: “Mañana será otro día”.

CANTIGA


Levantad, amor mío,
que ya están sonando los ríos.
¡Qué feliz estoy!

Levantad, amor mío,
que ya están cantando los ríos.
¡Qué feliz estoy!

Todas las personas nos imitarían,
pero lo que sentimos ninguno lo sabría.
¡Qué feliz estoy!

Levantad, amor mío,
que ya cantaron los ríos.
¡Qué feliz estoy!

De nuestro amor se acordarán
porque es algo real, algo que adoraban.
¡Qué feliz estoy!

Todas las personas nos imitarán,
pero lo que sentimos ninguno lo sabrá.
¡Qué feliz estoy!

De nuestro amor se acordaban,
y en este momento, aun lo mencionan.
¡Qué feliz estoy!



Composición musical: Gymnopedie No. 1 de Erik Satie, interpretada por Kevin MacLeod. Irene, la música- por cierto, eres la cuarta o quinta persona que selecciona la Gympnopedie- se escucha a un volumen demasiado alto y tu entonación es muy monótona, no hay cambios.

Ortografía corregida


Nuria es muy divertida. Mágicamente desapareció.
Nuria sabe hablar en francés. Mágicamente se comió toda la comida.
Nuria tiene unos amigos muy interesantes. Mágicamente has hecho las tareas.

Fácilmente puedo alcanzarlo. Habrá que soportar su carácter.
Lo cojo fácilmente. Hacía mucho calor en su casa.
Fácilmente puedo saltar de esa manera. Hubo que sacarlo a la fuerza.

2º Trimestre

PORTAFOLIOS


La primera tarea de este trimestre no parece difícil porque consiste simplemente en decir cómo ves que ha ido tu evolución durante el primer trimestre. Quizás me precipite diciéndolo, pero yo siempre he pensado que nadie es capaz de evaluarte mejor que uno mismo. Creo que he evolucionado principalmente en lo que nos ha ido enseñado durante el primer trimestre nuestro profesor de Lengua. Esto consiste en lo siguiente: nadie es capaz de escribir mejor que como escribe uno mirándose en el interior, poniéndose en ese papel, sacar tu yo y proyectarlo en forma de escrito.
Esto empezó siendo una tarea de principios de curso, la escribí rápido y sin pararme a pensar en mí, tan solo con un único pensamiento: terminarlo rápido e intentar terminarlo con buena nota. Pero vi que eso no funciona así, tienes que ser tú mismo poniéndote en cada situación a la que estés describiendo, y, en mi opinión, mi primer trabajo no fue nada acertado.
En mis siguientes trabajos me fui esforzando más, pero no exprimiéndome el cerebro, sino, como he dicho antes, poniéndome en la situación y, poco a poco, me fui autoevaluándome viendo mis fallos e intentando mejorarlos.
Creo que mi mejor trabajo, sin duda, fue en el que expresé mis sentimientos más auténticos. Ese texto es "El prisionero" porque describí cómo me sentía en el momento en que mi mundo se venía abajo y ya no es por el simple hecho de escribir sobre una situación, sino de meterte en ella, y no escribir sin ser tú, sino poniendo en práctica todo lo contrario a lo que nuestro profesor a principio de curso nos decía: “Veis proyectada vuestra propia vida sin ser partícipes de ella".
Ahora escribo con un solo fin: intentar expresarme desde el interior, porque siendo tú mismo se llega más lejos que proyectando tu vida y contemplándola.

CORRECCIÓN: Cambio de palabras, por unas más correctas. Cambio de minúsculas por mayúsculas. Colocación de comas y puntos. Faltas de ortografía (¿Cuáles?). Colocación de tildes (¿Cuáles?).

RELATO CORTO


La chica invisible

(Sala octava del Centro de Desintoxicación de Drogas y Alcohol; 12 de la mañana)

- Laura, es tu turno. Cuéntanos tu historia.
- Es… un poco… larga.
- No importa. Nosotros estamos aquí para escucharte y ayudarte a superar lo vivido en estos últimos tiempos.
- Yo me llamo Laura y tengo... bueno ya no sé si es mejor decir que tenía unos padres demasiado pesados para mi gusto. Me educaron en los mejores colegios y con los más lujosos regalos: ropas caras, joyas, viajes, juguetes, libros... Yo no me identificaba con la niña que ellos creían tener. En el fondo, me gustaba la fiesta, la acción, y eso por mucho que me recluyeran en centros de chicas. Mis hormonas no había quién las apaciguara.

Soy una chica de 16 años, de estatura media y de pelo oscuro largo, con muchas ganas de vivir la vida, una vida que a todas horas mis padres me prohíben vivir. Mi madre se encargaba de llevarme al instituto todos los días porque el camino era bastante largo ya que vivíamos en el centro y el instituto estaba perdido en la Sierra de Gredos. Mi instituto era de élite. Nunca había tenido contacto escolar con ningún chico y son cosas muy necesarias para alguien de mi edad.

Un día en el camino para el instituto mi madre me dijo que había pensado que era buena idea que fuera a estudiar seis meses a New York. Iba a estudiar en una universidad de allí y tendría salidas y excursiones. Al cabo de un tiempo, si los profesores y los encargados de nosotras nos veían responsables podríamos salir por la noche y tener más libertad. Y justamente al lado de nuestra residencia había otra de chicos y eso era lo que más me motivaba para realizar mi viaje. Y aunque mi madre no lo pensase, sabía valerme por mí sola… Llegó el día y yo me fui. El viaje se me pasó volando, ya que me lo pasé durmiendo porque la noche anterior estuve en vela pensando en ese día. Recuerdo que me moría de ganas por pisar mi habitación y conocer a mis compañeras. Pero, para mi sorpresa, al llegar me dijeron que mis padres habían pagado el doble para que yo tuviera una habitación para mí sola. En ese momento corrí a mi habitación a ponerla a mi gusto, llenar los armarios de ropa y prepararme para aquella aventura…

Llevaba ya un mes y medio en la residencia y ya había tenido contacto con chicas y chicos de allí. Era maravilloso y las ganas de empezar una nueva vida me comían por dentro. Un día estaba con mi nueva amiga Alicia que me llevó a conocer a su grupo de amigos. No hubo que hacer mucho más para que tan solo en unas horas empezara a formar parte de aquel grupo. Eran un montón de chicas y chicos, pero había uno que marcó la diferencia. Se llamaba Álex y despertó algo en mí que nunca había sentido…Era moreno de ojos verdes, más alto que yo y con buen cuerpo, súper simpático y el que más me ayudó a que me integrara en el grupo y que fuera yo misma. Tardé una semana en estar locamente enamorada de Álex. Muchos del resto del grupo me habían contado que le había gustado a Álex, que le parecía guapa y que era muy divertida. Cuando me dijeron eso, yo me ilusioné tanto que di un giro de 360º.

Una tarde, al finalizar las clases, me dijeron de que si me apetecía ir a una discoteca del centro, y yo, sin dudarlo, acepté. Quedamos a las 22:00, pero yo empecé a arreglarme a las 17:30. Me puse mi vestido más ajustado y con más escote, y me sentía extraña porque nunca me había puesto ninguna camiseta que bajara más de 2cm desde mi cuello, pero ese día era el primero que salía de fiesta y tenía que ser perfecto, así que me arreglé el pelo, me maquillé también por primera vez y me puse unos tacones de aguja. Aunque quedamos en la fuente a las 22:00, yo llegué 15 minutos antes porque había escuchado que Álex siempre llegaba 10 min antes a todos sitios. Y así fue. Salió de su residencia, con un traje y camisa y yo, que estaba justamente enfrente de él, se me vino el mundo encima y tenía que encontrar la forma de aplacar esas ganas de lanzarme a sus brazos que me comían por dentro. Pero él, que iba con el móvil en la mano, ni se percató de que yo estaba allí . Cuando estaba a menos de un metro de mí, reaccionó, levantó la cabeza y me vio. Recuerdo perfectamente su cara de asombro y un tímido: “Vaya…”. Se acercó a mí y me dijo que estaba impresionante, pero que él ya me había imaginado así de guapa desde que me vio entrar con mis vaqueros de talla S y camisa suelta. En ese momento dejé a mi “Peter Pan” atrás. Pensé que viviría mejor dejando mi niñez atrás y siendo una chica nueva, ya que mi vida nueva empezaba en aquel momento, siendo como siempre había soñado que era. Pero lo que sí que puedo decir ahora es que lo que te quites de tu infancia ya nunca volverá a ti. Habrá tiempos buenos y mejores, pero ninguno como los que tienes cuando eres una niña… Sigo con la historia, ¿O estoy siendo muy pesada, doctora?

-No, Laura, sigue. Estoy aquí para ayudarte a pensar en las cosas que has hecho y por qué, pero veo que vas muy bien. Sigue así, sigue contándonos qué pasó porque hay que llegar al centro de esto.

-De acuerdo, pues me había quedado cuando estaba a solas con Álex ¿no? Esa paz de miradas y tímidas sonrisas no duró mucho cuando llegaron los demás, pero noté como si Álex se quedara a la mitad, como si quisiera decirme algo, pero no encontraba lo que pudiera ser… Fuimos en varios taxis y yo me fui con mis amigas en uno y Álex se fue en otro. Llegamos a nuestro destino y en cuanto el taxi paró, me bajé a toda prisa porque necesitaba verlo más que el aire que respiraba, pero me di cuenta que podía ser muy descarado y tenía que hacerme de rogar más, ya que quería que él fuera el que me buscara aunque lo veía difícil. Llegó la hora de entrar a la discoteca y nos informaron de que teníamos que entrar con pareja porque no nos permitían el paso, si no era de la mano de un chico. Para mi asombro, Álex me agarró de la mano y me dijo que pasáramos, que si no, se agotarían las entradas. Se pegó a mí y me agarró por la cintura y pasamos adentro. Aquello era impresionante: luces, música, muchísima gente, alcohol y, sobre todo, estando Álex allí sentía como si no necesitara nada más. Álex cada vez se acercaba más a mí y me dijo que si quería salir fuera a tomar un poco el aire. Pensé que ese era el momento y notaba que a él le brillaban los ojos al mirarme. No me equivoqué: nada más salir fuimos a unos coches que había aparcados y sin darme cuenta se puso delante y me dijo: “Me muero de ganas de hacer esto”. Sin darme tiempo a responder, me besó, me agarró con fuerza y puso sus labios por todo mi cuello despertando en mi miles de sensaciones que solo me hacían notar que mi corazón se aceleraba más que nunca. Empezó a acariciar mi espalda y bajó... y bajó... Y me hizo reaccionar y le dije que parara. Me pidió disculpas, me dio un beso más y volvimos a dentro. Sinceramente, pensé que quería terminar aquello, pero en otro momento y en otro lugar. Sentí mucha impotencia y a la vez mucho placer, pero esas sensaciones tenían que esperar y mis ganas templar…

Pasaron los meses. Álex me buscaba y no paraba de hablar de mí. Estábamos saliendo, pero sin nada formal. Todos los jueves eran como ese. Una noche, a la vuelta de la fiesta y de haber bebido un poco más de la cuenta, Álex me acompañó a mi habitación. Me besó con tantas ganas como la primera vez y eso me hizo reaccionar. Él me agarró con fuerza y entramos en mi habitación. Entre bandazos contra las paredes, me tumbó en la cama y me preguntó si estaba preparada. Yo entonces pensé que era mi primera vez, y que no podía ser así, porque me haría daño, pero las ganas de consumir aquello que ardía me pudieron y le dije que sí, pero que era mi primera vez... Me quitó la ropa entre besos y el amor que, al menos, yo pensaba que sentíamos el uno por el otro se consumó al fin.

Después de aquello me enamoré aún más de él, pero para él tuvo el efecto contrario… Me dijo que no sentía nada de lo que sentía al principio y que ya si manteníamos alguna relación era de amistad, con algún roce tonto pero nada más… Nunca me amó como yo lo amé a él. Ni nunca nadie me quiso como yo he podido quererlos y esto ha sido así desde siempre y para siempre. Pero en ese momento solo pensé en pagarle con la misma moneda a Álex, pero la cosa se me fue de las manos…

Al siguiente jueves me dispuse a salir, pero tres veces más arreglada de lo normal, y llegué a cometer todo tipo de locuras. Me fui con otra gente y ellos me ofrecieron cocaína y yo acepté. Eso no me sentó muy bien, pero mi cuerpo fue cambiando y me manejaba sin que yo pudiera reaccionar y acabé en los servicios con uno, después con otro, otro, otro, otro…

- No llores, Laura, tienes que ser fuerte. Sigue.

- Abandoné la universidad y lapidé el dinero de mis padres en alcohol drogas y fiestas, pero lo peor no fue eso, sino que me había quedado embarazada siendo una drogadicta sin vida y lo único que me daba fuerzas era una jeringa pinchada en mi brazo. Con un hijo en mi vientre, sin padres y sin nadie a mi lado…Necesito ir al baño…Tengo una náusea…

-Ve, Laura…
-Gracias, doctora.

La doctora al ver que no volvía fue al baño, pero Laura ya no estaba viva. Se había suicidado en aquel baño y había dejado grabado un mensaje: “SIEMPRE FUI INVISIBLE PARA TODOS”. En el entierro de Laura, la única asistente fue su propia doctora y su amiga Alicia. La doctora pronunció estas palabras entre lágrimas de odio:.

Laura ya no está con nosotros porque nunca hubo alguien a su lado para apoyarla en lo bueno y en lo malo, secándole las lágrimas y levantándola cuando se cayera. Era una niña en su interior y nunca debería haber dejado de serlo. Muchos golpes fue lo que ella tuvo que soportar. Según todos los que la conocían o, al menos, hacían como si la conociesen, su vida se fue al traste cuando su supuesto primer amor se marchó de su lado. Pero, verdaderamente, siendo aún una niña fue cuando su vida se fue al garete, porque aun tratándola con los mejores profesores, escuelas, ropas y lujos, nunca tuvo lo que una persona necesita para vivir en paz; nunca tuvo el amor que necesitaba Por eso, he podido comprobar una cosa; el dinero no da la felicidad, ni el amor de una persona se puede comprar.

CORRECCIÓN. En el título del cuento, eliminación de los dos puntos. Mayúsculas en el nombre de un lugar determinado. Cambio de palabras por otras más correctas. Cambio de puntos por comas.

CARTA DE AMOR


Adiós:

Quizás la mejor manera de empezar esta carta no sea con un “hola” sino con un “adiós”, ya que hoy tú ya no estás junto a mí. Estoy perdida en mi habitación pensando: ¿por qué?, ¿cómo?, ¿qué ha pasado? Miles de preguntas. pero ninguna respuesta. No encuentro los motivos por los que quisiste separar tu camino del mío cuando fuiste tú mismo el que me prometió que estaríammos juntos siempre porque el destino lo había escrito así.
No hay destino que valga cuando tu mundo se cae a trozos, cuando te das cuenta que lo que un día fue 1, en ese momento vuelve a ser 2.

Sé que tuvimos un pasado duro, que te portaste mal conmigo y yo lo soporté tanto que conseguí que estuviésemos juntos, pero ahora la que lo fastidié fui yo, creciéndome y haciéndome de rogar en cada momento, haciéndote sufrir por el daño del pasado, pero sé que has cambiado y he sido egoísta, cuando sabía perfectamente que tú te habías enamorado de mí, pero sin darme cuenta de que yo también de ti.

Ahora me inunda la pena al pensar que ya nunca más volveremos a estar juntos y que nuestro amor que llegó sin avisar, sin permiso ni previsión, hoy ha dejado en mí un vacío imposible de llenar: un vacío que nunca pensé que podría llegar a sentir. Ni con 19 días, ni 500 noches podré olvidarte y olvidar también que la causa de que no estemos juntos he sido yo.

Has sido, sin darme cuenta, mi aire y mi aliento; has sido mi fuerte y mi debilidad; has sido todo lo que me componía y por ello toda mi vida entera y yo, una tonta que ni aprecié lo que tenía. Tú me enseñaste el verdadero significado de la palabra amor, de lo que es enamorarte de una persona y lo más importante, me enseñaste a no tener miedo a hacerlo, pero logré entenderlo cuando ya era demasiado tarde.

Ahora es cuando me doy cuenta de que has conseguido que me enamore de cada uno de tus movimientos, de cada una de tus sonrisas, de cada uno de los poros de tu piel. Has conseguido que me enamore de ti. Hoy siento cosas que mientras estaba junto a ti no sentía.

Ahora sé que el amor que siento por ti puede con todo, y que podría definirte lo que siento en una sola palabra o en algo eterno, pero hoy he preferido escribírtelo de esta manera:

“Es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte, aunque sea tarde. De escribirte en una carta lo que ha sucedido, en una carta que no te voy a mandar. Siempre me dijiste que los sentimientos hay que mostrarlos en cuando se sienten, porque muchas veces el dejarlo pasar y no decir lo que verdaderamente ahí dentro de ti, puede hacer que ya nunca los saques al exterior.

Y por ese motivo hoy estoy escribiéndote esto, sabiendo que nunca la leerás, que en cuanto la termíne, la quemaré y que mis sentimientos empezarán a arder. Y así, llevándosela el viento, el dolor no se queda tan adentro.

Tengo que confesar que he sido una completa imbécil desde el principio contigo, me he equivocado y lo reconozco. Pensaba que siempre me aguantarías, pero lo que nunca pensé es que terminaría de esta manera. He intentado avanzar sin apartar antes las cosas que me lo impedían, agarrada al pasado mirando para atrás, queriendo olvidar, pero sin parar de recordar; en medio de un lado y el otro sin perdonar sin perdonarme, sin avanzar.

¿Dónde está ese reto del futuro que prometimos? Puedo que esté en fijarse bien y en avanzar, mirar más cerca de lo normal, tan cerca que lo borroso se ve nítido, y entender que las cosas pasan porque sí, y lo que sí tengo claro es que ahora lo tendría claro, pero ahora ya no depende de mí, sino de ti.

Te quiero.”

CORRECCIÓN: Cambio de mayúsculas por minúsculas y viceversa. Incluir signos ortográficos (. / , / ; / ¿?). Cambio de palabras incorrectas por otras más adecuadas y en ellas alguna corrección ortográfica. Corrección de tildes: soporté, fastidié, empezarán, terminé, esté.

MI VIDA DENTRO DE 15 AÑOS


Voy caminando por la calle por donde muchas mañanas, con penuria, he avanzado con una mochila cargada de libros. Hoy, en mí, no hay otra cosa que recuerdos de aquellos días donde tu cabeza solo se preocupaba de cómo ligar más, de cómo vestirse, o del simple hecho de estudiar para hoy tener lo que tengo. Pero la cuestión es ¿qué tengo? Ahora mismo, siento que nada. Siento que mi Peter Pan se marchó hace unos 15 años y que ya jamás recuperaré esos momentos de alegría.

Miro hacia las ventanas. Están dando clase, pero lo que ellos no saben es que yo ahora daría mi vida por poder estar ahí dentro de nuevo, volviendo a tener a mis profesores, a mis amigos… A todos los que me prometieron un siempre y que hoy los veo por la calle y ni puedo reconocerlos.

Trabajo en el Hospital “San Juan de Dios”, aquí, en mi tierra. Al fin y al cabo, es lo que siempre había soñado, pero nunca pensé que podía llegar a ser tan duro. Antes, los viernes salía de mi casa deseando que llegaran las 5.30 para pisar la calle, para salir y disfrutar. Sinceramente, hoy quiero que sea viernes para poder quedarme en mi pisito de 4 dormitorios, y acostada en uno de ellos. Siempre imaginé mi vida llena de aventura, de diversión, de alegría y acompañada por la gente que diariamente me sacaba las sonrisas, pero hoy me doy cuenta de que los sueños no se cumplen. Que tu destino es el que tú construyas y que no te caerá en la mano si tú no te esfuerzas para conseguirlo.

Sigo pensando qué pudo pasar para que la máquina del tiempo avanzara tan rápido y sin parar, sin detenerse para que pudiera disfrutar. Ahora me doy cuenta de que todo lo que soñaba, nunca se cumplirá. Siento que me ahogo, y regreso a casa. No tengo motivos para estar triste ni sentirme mal, pero aun así no puedo evitar que de mis ojos hoy se derramen lágrimas de añoranza, de ver lo que quise y lo que tengo y lo único que se me viene a la cabeza es ir corriendo a mi caja de recuerdos donde tengo guardado mi libro preferido: “Peter Pan”. Lo he leído 1.000 veces para poder entender por qué mi vida se ha pasado tan rápido y no soy feliz con lo que tengo; por qué ya no puedo sonreír sin miedo a lo que me digan; por qué ya no puedo jugar con la nieve; por qué no puedo bailar y cantar en la calle cuando me plazca. Miles de preguntas se me vienen a la cabeza, pero la verdadera cuestión es por qué no se puede volver al pasado.

¿Qué ha ocurrido? ¿Está sonando mi despertador? Mi cabeza me da 1.000 vueltas, pero cuando recobro un poco el sentido miro el reloj. Son las 07:00 de la mañana y mi primera reacción es levantarme corriendo, mirarme al espejo, ¡y ver que he vuelto a ser yo! Con lágrimas de alegría, me dirijo hacia la cocina, le doy un beso enorme a mi madre y vuelvo al espejo. Soy yo, he vuelto a tener 15 años, pero realmente no es que haya vuelto a mis 15, sino que me he despertado de ese sueño que tanto me atemorizaba, pero ahora que estoy bien he llegado a esta conclusión:
“Nunca desperdicies ni un segundo de tu tiempo, no lo malgastes en cosas que no servirán para mañana. Sé feliz en todo momento, y sin parar de sonreír. Ve despacio porque realmente hay tiempo de todo, porque todo te llegará. Vive tu vida y sé participe de ella. No la veas pasar, porque llegará un momento en que no podrás volver atrás”.

3º trimestre


Autorretrato


Empecemos por lo elemental: “Yo”. Siempre he dicho que nadie puede conocerte mejor que uno mismo, pero ahora me planteo esta cuestión: ¿Me conozco yo misma? Quizás no lo suficiente, porque soy una persona que siempre he pensado que me conocía, pero te paras a pensar las cosas detenidamente, y te das cuenta que aún quedan muchas cosas borrosas. Cosas que todavía no están lo suficientemente claras para volverse nítidas. “Yo” es una palabra con miles de peldaños, algunos, a la vista de todos y otros, ocultos. Y estos últimos son aquellos en los que yo me baso para decir que ni tú mismo has podido descubrirlos todos. Hoy me limito a describirme tal y como yo me veo y solo puedo ver esto cuando me miro al espejo:

Me miro, y no veo nada llamativo, un pelo ondulado, ojos grandes, morena, en general una chica de 14 años intentando adaptarse a una nueva sociedad llena de críticas, alguien que se limita a ser tal y como soy. Como he dicho antes, soy morena, pero en todos los sentidos, ya que mi pelo y mis ojos son de color marrón, y de piel soy morenita ya que siempre he sido una persona que tomo el sol rápido y es una cosa que me encanta. No soy perfecta, lo sé, y nunca me he propuesto serlo, pero de mí hay cosas que me gustan y cosas que detesto. Mi pelo, marrón y ondulado, como dije antes, me llega por la mitad de mi espalda. En verano más claro y en invierno un poco más oscuro, pero nunca se sale de lo común: morena nací y morena moriré. A mis ojos también les ocurre lo mismo con la cantidad de luz que le dé que aun siendo marrones, se ven más claritos o más oscuros. No los veo feos del todo porque soy una chica con unos ojos grandes, y largas pestañas, pero siempre intento mejorarlos aplicándole una máscara en las pestañas y una raya de lápiz o lyner en la parte superior o inferior, siempre haciéndolos más grandes ya que siempre he opinado que los ojos le ponen la guinda a la cara.

En mi boca tengo unos labios ligeramente gorditos, y siempre bien hidratados ya que una boca bonita hace mucho. Dentro de ella hay unos dientes blancos y aún sin aparato. Puedo decir que me bendijeron con unos dientes bastante bien situados ya que en mi familia siempre hubo una rama fuerte en el tema dental.

Mi físico no es perfecto, como nada de mí, pero siempre intento mejorarlo haciendo algo de deporte. Lo que más empeora es que he heredado el vello de mi madre, que es bastante fuerte, y al ser morena de piel, destaca mucho en mis piernas y brazos por lo que no me gusta en absoluto.

Mi cara o, mejor dicho, algunas partes de mi cuerpo están expuestas a mi piel grasa, por lo que tengo espinillas como todo adolescente, pero aun así lo odio con todas mis fuerzas. Mi barriga es realmente extraña o, al menos, para mí, ya que no estoy lo suficientemente delgada como a mí me gustaría. Coge formas extrañas ya que no tiene una forma uniforme, sino que la parte baja del vientre se deforma de tal manera que aparecen dos pequeñas montañitas imposibles de eliminar, ni con mucho deporte ya que proviene de familia.

Mis pies son normales, ya que tengo un 39 o incluso el 40 en algunos casos. Siempre tuve complejo sobre mi tamaño de pie, hasta que logré entender que si mido alrededor de 1’70 nunca podría tener un 35 o 36.

Nunca me he sentido complejos, porque siempre he considerado que cada persona es como es y si existe el derecho de criticarlos, que sea por su propia boca, como lo que yo he hecho.

Aún me queda la parte más difícil, o la que nadie está acostumbrado a ver de mí, la interior. Soy una chica luchadora por lo que quiero, quizás demasiado. Soy de esas personas que de luchadoras pasan a cabezonas. A eso sí que no me gana nadie; soy una persona orgullosa, lo sé, pero no me importa perder mi orgullo por las personas que realmente se lo merecen. Suelo reconocer mis errores aunque me cuesten, pero hay veces que soy demasiado sincera con la gente.

Aprendí a ser buena amiga, y en general buena persona, identificando las personas que se merecían estar a mi alrededor y con esto quiero decir ser participantes de mi vida. Hay otras que merecen un simple "hola", o aquellas que ni siquiera merecen mirarlas. Siempre perdono a la gente, porque como los que realmente me conocen, no soy una chica de tener conflictos ya que siempre he valorado más la amistad que el tener enemigos. Eso no quita que haya personas que aunque no sean de mi agrado, las trate mal, simplemente les aplico una dosis de indiferencia, porque como expliqué antes, no me gusta tener enemigos. Valoro la amistad, y la confianza por encima de todo, porque como dice el dicho, "quien tiene un amigo tiene un tesoro".

Soy una enamorada de todo lo que tiene que ver con el amor; reconozco que soy amante de las películas dramáticas-románticas. También estoy enamorada de mi familia, porque como ya te habrás percatado, hablo mucho de ella ya que para mí es lo más grande que tengo, es mi fuerte, lo que me mantiene en pie. Estoy orgullosa de pertenecer a ella, de haber nacido con ese calor familiar, y sin duda puedo decir que es mi mayor tesoro.

Soy muy sensible, una llorona, de esas que montan un drama con mis amadas películas románticas, porque si no exploto. Sé que de buena soy tonta, y que muchas veces me guardo cosas, hasta que un día explote, como ya lo hice hace tiempo, y eso me ha ayudado a madurar y a hacerme fuerte, porque de blandos está lleno el mundo, y yo no quiero ser una más.

Sé que aun siendo llorona, soy fuerte, he aguantado mucho y que podré seguir haciéndolo. Soy luchadora, lo dije antes y lo vuelvo a decir ahora.

Me encanta bailar o cantar, aunque Dios no me bendijo con esos dones. Lo hago porque me da igual lo que opine la gente. Y con esto remarco que realmente soy una pasota del mundo exterior, y que si no estoy bien yo, ¿alguien va estarlo por mí? No. Por eso, me tomo la vida con esa filosofía, teniendo una sonrisa como objetivo principal y viviendo mi día a día, intentando no cometer errores, aunque sé que diariamente cometo unos 1000 al día.

Me enfado por tonterías, pero luego se me pasan en 5 min, porque en ocasiones me comporto como una niña chica, pero eso no quita que en mi interior aun lo sea, porque en mí aun habita mi Peter Pan. Adoro a Dani Martín y su Peter Pan, porque como dice la canción dedicada a mi favorito personaje de Disney: “Si Peter no se quiere ir, la ilusión hoy seguirá viendo en mí”. Porque ¿que sería de nosotros si desapareciera de nuestras vidas la ilusión? Nada. Por ese motivo tomo la ilusión como filosofía y con todo lo que esta trae consigo. Sinceramente, para mí mi mayor ilusión es poder permitirme seguir teniendo ilusiones.

“Y esta soy yo atrevida y decidida, una especie de extinción tan real como la vida” Como bien dice la canción del Sueño de Morfeo, esta soy yo, créetelo o no, tómalo o déjalo, pero así soy YO.

CORRECCIÓN: Cambio de palabras por otras más adecuadas Añadir signos ortográficos (:)(,)(.) Cambio de minúsculas por mayúsculas y viceversa
Eliminación de palabras innecesarias. Corrección de faltas de ortografía (gusta, vello, merecen, a, Peter). Añadir tildes en palabras que la necesitan (aún, logré, expliqué, mí).

Hacer la pelota


Parece ser que antiguamente se llamaba "pelotas" a las prostitutas o amantes de los hombres adinerados. Como estas mujeres hacían y decían cosas del agrado de los hombres que las mantenían para que siempre las eligiesen a ellas y no a otras, a quien imitaba esa actitud (a quien hacía y decía lo que querían escuchar los demás para agradarles y poder sacar algún beneficio a cambio) se les llamaba también pelotas.

Hacerle la pelota a alguien es adularle para conseguir algún beneficio presente o futuro (es decir, hacer o decir con intención lo que se cree que puede agradar a otro para conseguir algún beneficio). Y al que hace la pelota, se le dice que es un pelota.

Y después de esto he llegado a mi propia conclusión. Esta expresión lleva años existiendo y seguirá existiendo porque todas las personas aunque no lo muestren a simple vista o lo intenten evitar, siempre buscan algún beneficio para su persona. Hacer la pelota no es un delito, no es algo malo; pero desde siempre ha estado mal visto porque es alguna manera de dorar la píldora a alguna persona aunque no se lo merezca o sea todo lo contrario a los halagos que le están diciendo. Pero, ¿qué se le va a hacer? Cada persona es como es y son libres para hacer lo que les parezca. Realmente, los que se tienen que dar cuenta de lo que le están diciendo solo por un bien ajeno, son las personas supuestamente halagadas por esos piropos.

Fuente:http://erasmusv.wordpress.com/2008/02/01/hacer-la-pelota-o-ser-un-pelota/.

Mi habitación


Quizás mi habitación no sea inmensa, no sea la más bonita, no sea la más fresca en verano ni la más cálida en invierno. Pero sé que en cada rincón hay algo de mí, porque es mi santuario, lo que veo cada mañana al despertarme y lo último que veo al acostarme. Sí, esa habitación es pequeña, pero es acogedora. Me hace sentir protegida entre esas cuatro paredes, iguales dos a dos, de tal manera de que hay dos naranjas y dos lilas.

En una de ellas, exactamente la izquierda, hay una luna dibujada por mí como boceto y plasmada en una de las paredes naranja por mi tía, la persona que me pinto mi habitación. En esa misma pared, se encuentra una columna que quizás sea una de las cosas más bonitas que haya visto nunca, ya que es una columna morada, un tono más oscuro que las dos paredes lilas, pero lo llamativo no es eso, sino que en ella hay pintada una gran enredadera de todo tipo de flores, algo que desde siempre tuvo un gran valor para mí, ya que cada una de ellas significa una persona en mi familia. Mi habitación es mi refugio, sin prejuicios y sin lamentaciones de cómo la diseñé, ya que me dieron la oportunidad mis padres de hacerlo, pero siempre he llegado a la misma conclusión: es donde he llorado, he pensado, he reído, he soñado, he bailado, he gritado, he cantado… He vivido la mayor parte de mis casi 15 años allí.

Es sencilla: su escritorio, cama, armario y estanterías. No tiene muchas más cosa, pero eso es a vista de todos, no desde la mía propia. En una de las paredes naranjas está, como he dicho, mi luna y mi columna de flores, pero justamente enfrente de ella se encuentra la otra naranja. En ella puedo observar unas estanterías de madera marrón clarito alineadas entre sí con dos estantes cada una, pero con la diferencia en que una está a más altura que la otra. La más alta siempre, llena de libros y fotos; libros que con tristeza- puedo llegar a esa conclusión- llevo años sin leerlos. En esa misma estantería, pero en el otro estante, se encuentran mis muñecos y peluches, que dejaron aparcada mi infancia en el momento en el que los coloque allí. En la otra estantería un poquito más abajo, lo que más llama la atención es que tengo un corazón de chuches, que me regalaron por san Valentín. Por el recuerdo de verlo cada mañana, aún permanece intacto. En ese estante hay un lapicero lleno de bolis y lápices, pero seguro que ni la mitad de ellos pintan ya que tengo la manía de dejarlos allí y casi siempre sin capuchón.

Sigo observando y me topo con mi escritorio, que está justamente encima de mi ventana. La ventana es amplia: 1’70 metros de ancho y lo mismo de alto, quizás un poco más. Su marco es blanco y los cristales no están lo suficientemente trasparentes ya que suelo tocarlos y siempre puedes ver mis manos en ellos. Pero lo mejor es que da a la calle y muchas veces me apoyo en ella y observo cómo pasea la gente. Sinceramente, es un horror en verano porque al igual que hay un hueco que da a la calle, lo demás da al patio de luz, donde no entra nada de aire, y mi cuarto se convierte en un horno.

En la parte baja de la ventana volvemos a chocar con mi escritorio, pero yo siempre lo he visto como un mueble, ya que es alargado y ocupa todo el frontal lila de mi habitación. Quizás no sea un escritorio como los que sueles comprar en Ikea porque siempre está lleno de las cosas que más utilizo y sobre todo fotos de todo tipo, ya que para mí cada foto significa un momento y siempre he pensado que es bonito recordarlos todos y cada uno de ellos. En mi escritorio es donde hago la mayor parte de mi vida, ya que hago trabajos y todo lo relacionado con estudiar sobre él. Pero este genuino escritorio no me sirve tan solo para eso, ya que aparte de escritorio, me sirve como mesilla de noche donde está una foto que me regaló mi abuela, en la que aparecemos ella y yo sentadas en una roca de la cala de Conil. Hoy todavía la miro y me emociono por su recuerdo.

Aquel singular mueble no me sirve tan solo para hacer las cosas relacionadas con el estudio, sino que cuando hablo por teléfono siempre me voy allí; cuando leo revistas, lo hago allí; cuando me pinto las uñas, allí. Esta manía la tengo desde pequeña, y siempre puedes ver manchas de laca de uñas. Quizás parezca extraño, pero todo tiene una explicación lógica, ya que justo al lado está mi cama, y aunque me proponga sentarme derecha, siempre acaban mis pies acomodados sobre mi cama. En mi escritorio hay otra pila de libros, esta vez más modernos, y sí me los he leído todos.

Justo al lado, aparece una marca de la primera vez que utilicé un cúter, ya que al tener 9 o 10 años no utilicé ninguna tabla o algún sitio para poder cortar un cartón, y acabé con un rayón en mi escritorio. A su lado, se encuentran mis diminutas, casi invisibles, manchitas de tinta para las paredes. Estas se depositaron allí para la eternidad por mi idea de ponerme a pintar mi portátil del colegio de rosa, con un spray para grafitis en pared. Aun con protección, salpicaron algunas gotitas sobre el mueble que al ser del mismo color que las estanterías, disimula el desastre.

Como es común, mi escritorio tiene una silla. Esta es de las más confortables que he podido disfrutar nunca, ya que además de ser giratoria, el respaldo se puede mover hasta tal punto de poder tumbarte sobre ella. Creo que por ese motivo mi silla desaparece como por arte de magia y siempre aparece en el despacho de mi padre.

Como dije antes, mi escritorio está pegado a mi cama: esta es mi perdición. Mi cama es como echarte en una nube, un lugar donde calmar mis miedos, donde soñar y descansar de esos días en los que todo te supera. Desde pequeña he dicho que mi momento favorito es cuando me acuesto, ya que cuando estoy en la cama soy como un imán. Ella parece estar construida con el mayor metal y yo me siento totalmente atraída hacia ella. Por eso, mi madre me ha dicho siempre que necesito una grúa para levantarme, pero yo ya he encontrado la explicación a esa incapacidad. Justo en los pies de mi cama, tengo un interruptor, del que sale una casi invisible grieta en la pintura que llega hasta mi armario.

Mi armario está en la segunda pared lila y allí es donde guardo todo, realmente todo. Por ese motivo, mi madre me tiene que hacer limpieza cada mes para desalojar la mayoría de las cosas que, sin explicación, están ahí metidas. Las puertas del armario al igual que las del escritorio y las estanterías sigue siendo de ese marrón clarito, pero en este caso es un poco inapreciable ese color ya que he hecho de mi armario un álbum de fotos de unos 2’5 m. de alto y 2 metros de ancho. Un día quise dar vida a mi cuarto y, cómo no, lo hice con algo que me encanta: las fotos. En mi armario están todas las personas que me importan, y muchas que me faltan por colocar. Hay tantas fotos que es posible que cualquier persona (entre mis amigos o familiares) que suba a mi casa, se encuentre en una de ellas. No lo puedo evitar, porque para mí las fotos significan momentos llenos de recuerdos, y creo que no hay nada mejor que cada vez que mires aquellas imágenes, recordar lo que paso en ese día, y con las personas que lo compartiste.

Creo que mi habitación se identifica conmigo, porque cada cosa que hay allí, está dentro de mí.

Correcciones: Corrección en el título. Cambio de palabras por otras más adecuadas. Añadir comas. Añadir palabras. Ej. (Hay, mayor parte)
Acentuación: (está, allí, sí). Añadir dos puntos. Corrección faltas ortográficas: muchas, sinceramente, sobre todo, spray.

Lazarillo del siglo XXI


Hoy me propuse ponerme en el papel de unos de esos pobres que a diario podemos ver en mitad de la calle, mendigando, sobreviviendo como buenamente pueden. Pero seguro que nadie se ha parado a pensar en por qué están en esa situación, ni cuál fue su historia, ni por qué el destino los llevo por el camino de tener que mendigar para poder sobrevivir. Hoy he tenido la suerte de poder conocer a Manuel, un hombre que, a simple vista, no tiene nada, pero para él lo tiene todo, ya que como me contó, tiene una vida y eso es lo más valioso para él. Esta es su historia:

"Hola, me llamo Manuel López, y tengo 55 años. Actualmente vivo en la calle, no con mucho pero sí con lo suficiente para saber quién soy y cómo soy. Quizás el que esté en esta situación no es fácil de contar ya que esto se remonta a mi infancia más profunda, tanto como el día en el que nací.

Mi madre tuvo una mala vida, ya que cuando tenía tan solo 15 años, su única familia, sus padres, murieron en un accidente de tráfico dejándole una grandísima herencia, ya que mi abuelo era dueño de una gran mina de oro. Mi madre, sin familia directa, fue enviada a uno de los mejores orfanatos de la época, pero sin mis abuelos, ella no tenía motivos para seguir allí. Se escapó, y con una herencia en mano y sin miedo a nada, salió a la calle de fiestas en fiestas, viviendo su vida sin temerle a nada ni a nadie. Teniendo esa cantidad de dinero en la mano, no dudo en hacer todo lo que sus padres le prohibían; pero, en realidad, no por gusto, sino por el dolor que sentía que solo pudo expresarlo de esa manera. Un año después, sin saber nadie dónde dormía, dónde comía- solamente vecinos y antiguos amigos-, dijeron que solamente subía a su casa con chicos, y de alguno de ellos tengo que ser su hijo, ya que mi madre no tardó en quedarse encinta. Y con 16 años llegó al hospital, destrozada por el alcohol y las drogas, y con un parto prematuro. El parto estaba previsto para el 30 de mayo de 1959, pero realmente nací o, mejor dicho, nacimos el 2 de febrero, con tan solo 6 meses de desarrollo. Con mucho trabajo consiguió parir, pero no consiguió verme crecer ya que no superó el parto.

Como dije antes, no nací sino que nacimos, porque fuimos gemelos mi hermano Pedro y yo. Y puedo casi confirmarte que en ese momento sentí que algo marcharía mal: nací con un soplo en el corazón. Pedro y yo crecimos en el mismo orfanato que nuestra madre, ya que poseíamos gran parte de la herencia que mi madre quiso dilapidar, pero no tuvo tiempo para terminar de hacerlo. Crecimos en aquel orfanato de Ciudad Real, pero llegó el momento de marchar al cumplir los 18. Nos marchamos en busca de una vida mejor, con una herencia bajo el brazo y con tan solo 18 años y con poca experiencia de la vida. Encontramos un piso, barato, donde nos pusimos cada uno por nuestra cuenta a buscarnos la vida, estudiando y luchando por un futuro.

Pero lo peor comenzó cuando mi hermano, enamorado de una arpía, decidió formar una familia y marcharse a vivir con esa mujer. Mi cuñada se obsesionó con la herencia y obligó a repartir, pero a ella no le valía un 50% que era lo justo, sino que quería un 70% porque en teoría estaba embarazada, y mi hermano tenía más derecho a una parte superior, ya que pronto formarían una familia. Le atormentó hasta el punto que mi hermano y yo terminamos en juicios, separados completamente, y sin ninguna posibilidad para volver a ser esos hermanos unidos que habíamos sido hasta ese momento.

Consiguieron su objetivo: se inventaron motivos que no existían y me quitaron todo lo que tenía. Sabía que del orgullo no se vivía, pero en ese momento era tal la impotencia que sentía que salí huyendo de allí, cogí el tren más barato y a donde me llevase el destino. Y me trajo hasta aquí, mi Córdoba querida. Siempre había sido una ciudad que me llamaba la atención y cuando llegué fue tal la impresión que sentí cuando pisé el andén que mi corazón, con el soplo, me dio un sustillo.

Pero ese sustillo hoy me hace llevar este anillo, ya que en Córdoba encontré el amor de mi vida. Me desvanecí en el andén, y una muchacha que en aquel momento pasaba por allí, tiró la maleta y me recogió del suelo a toda prisa. No se separó de mí en ningún momento hasta que me repuse, pero lo que no teníamos previsto era enamorarnos el uno del otro. Poco a poco pasó el tiempo, empezamos a salir, a convivir juntos, a vivir nuestras primeras veces, nuestros primeros momentos siendo felices, ya que Ana, así se llamaba, tampoco había tenido una vida fácil, pero ella tenía la fuerza que a mí me faltaba.

Fue la mujer con la que me prometí y me casé, con la que cumplí mis 30 a su lado, y quisimos tener un hijo, y lo intentamos y lo intentamos, pero nunca obtuvimos lo que tanto queríamos. Los años pasaron y ya con 39 a mi espalda, y 37 a la suya, un día, en el momento en el que menos no lo esperábamos, la prueba salió rosa. Pero fue cosa del destino que no saliera bien, que le pasara exactamente como a mi madre, pero esta vez ella era capaz de conseguirlo, yo creía en ella cuando me decía de esta saldré yo… Pero sin darme cuenta la vida se la llevó sin consideración ninguna, a ella y a mi pequeño.

Volví a perderlo todo, pero esta vez caí en un pozo sin fondo. Los médicos me diagnosticaron depresión, pero yo sentía que era mucho más que eso. Ahora puedo entender a mi madre, ella vivió lo que es perder a alguien, y yo solamente sentía que quería marcharme como se fueron las dos personas más importantes en mi vida. No merecía la pena nada, había fracasado en la vida, y llegué a este extremo. Tengo 55 años, y aun pasados 18 años, no he dejado de amar a Ana, pero ahora vivo con mis perros, mis 11 perros, que los quiero como si fueran mis hijos y ahora parece que me sonríe un poco más la vida, ya que mi hermano me llamó el otro día, diciéndome que su mujer lo había arruinado y que se arrepentía de todo. Yo lo perdoné, porque la vida me ha hecho ver, que al mal tiempo buena cara, que después de todo lo malo siempre viene algo bueno. He recuperado a un hermano, y eso me ha hecho darme cuenta de que merece la pena sonreír, si la vida te da posibilidades para hacerlo.”

Manuel me hizo pensar que la vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla.

Correcciones: Corrección en el título. Cambio de palabras: Eliminando palabras o acortándolas. Ej. (Pudiendo sobrevivir – sobreviviendo). Eliminación de algunas comas innecesarias. Eliminación de algunos puntos innecesarios. Corrección de faltas de ortografía. Ej. (Dilapidar). Cambio de palabras por otras más adecuadas. Acentuaciones: contó, cómo, situación, tardó, superó, obsesionó, llegó, tiró, pasó, casé.

Video-poemas



Diario de aprendizaje


Mis propósitos hoy son los de llegar a expresar cómo me he manejado al hacer mi vídeo-poema y, a la vez, contar cuáles han sido mis experiencias, tanto buenas como malas. Para hacer el vídeo-poema, utilicé cuatro días. Narraré ahora lo sucedido en cada uno de ellos. Empiezo por lo principal, el primer día:

Primer día: “Es sencillo, lo empiezo y lo acabo en una misma mañana y sin problemas”. Eso era lo que yo pensé el día 29 de mayo cuando me propuse terminar el vídeo-poema en tan solo una mañana, ya que, como aquí "La Toñi" me decía (Toñi es mi madre, y aparecerá en varios días), ese 29 de mayo era festivo: jueves de Feria, sin clase.

Aquí la señora Antonia no quería que yo ese jueves de Feria me fuese sin haberlo terminado, ya que luego no me daba tiempo y venían las consecuencias. Pero, claro, ella no se cortaba ni un pelo, porque ese mismo día ella se fue con sus amigas a la Feria desde el mediodía. Antes, se estuvo paseando y preguntándome, completamente pletórica, que si lo que llevaba puesto le quedaba bien o era mejor otra cosa, o si llevaba bien puesto el pelo, o la flor, o cosas que mi madre hace nada más que para burlarse de mí, ya que ella se iba a ir, y yo me iba a quedar allí, sudando como un pollo, intentando localizar unas imágenes decentes, una música aceptable, y mi mayor reto: recitar bien.

Yo trabajaba sin descanso, no paraba de buscar páginas, y desde que empecé el trabajo alrededor de las 10:00, mi madre no cesaba de decirme que eso lo quería terminado, pero no había manera hasta que, por fin, consiguió elegir la ropa, el pelo y la flor adecuada para ella. Con resignación, miré el reloj y me sorprendí, ya que pensé que habían pasado dos horas o por ahí, pero no, ya eran las 14:00, y mi madre se despidió de mi diciéndome que tuviese cuidadito en la Feria, y claro ella fue la culpable de que yo ya no dejara de pensar en que quedaba poco para volver a ir a la Feria. Entonces sí que se pasó rápido el tiempo, ya que de golpe eran las 15:30, después: comer, vestirme… Ese día para mí ya había concluido y sin éxito en conseguir mi objetivo.” Me voy a la feria, que ya toca”- pensé.

Segundo día: “Vamos a ver como lo dejé, seguro que ya lo término”. Esto fue el 1 de junio cuando volví de la playa sobre las 21:00, y sí, sé que te preguntarás que por qué no había trabajado esos días, pero, como acabo de decir hace apenas unas líneas, estuve en la playa, y quería darle un repaso. Pero cuando encendí el ordenador y vi que tan solo había sido capaz de descargar unas fotos y la música, mi cabeza me dijo que lo dejara para otro momento, y conforme esta lo ordenó, yo apagué el ordenador y me puse a ver la televisión. Para que engañarnos, me comí un bocadillo de tortilla de”La Toñi”, y decidí no comerme la cabeza por el vídeo cuando tenía más días y más momentos para hacerlo.” Buenas noches y mañana será otro día”- me dije a mí misma.

Tercer día: “Hoy sí que sí, esto lo finiquito yo”. Ese mismo día había tenido un examen de Sociales, y al día siguiente no tenía ningún examen, por lo que decidí ponerme manos a la obra. Empecé por revisar todo lo que tenía, y localicé fallos, alguno excesivamente grave. Soy muy impulsiva y cuando se me mete algo entre ceja y ceja, lo quiero terminar perfecto y rápido, pero nunca hay nada perfecto y menos esas imágenes…

Ese mismo día, mi querido profesor de Lengua, ese que algunos días es majísimo y otros es un borde, como yo suelo llamarle y él siempre me responde con una gran simpatía diciéndome que yo soy una ególatra; me informó de que había metido la pata hasta el fondo. Por mi impulsividad, ni siquiera me había dado por leer su información de cómo hacer el vídeo en condiciones: las imágenes que yo había elegido eran de Google, y no de las páginas de imágenes CC de las que él nos había puesto los enlaces. Sentí furia y a la misma vez coraje de mí misma, porque todo lo que hago lo hago igual, no pienso sino que actúo, y la mayoría de las veces me sale mal nada más que porque nunca entiendo que las cosas, y todo en este mundo lleva un régimen, una forma de hacerse, y yo soy profesional en cambiarle el orden a todo, a ponerlo todo patas arriba, lo que estaba bien convertirlo en mal, y que lo malo lo empeore, por no seguir ese régimen, porque soy muy cabezona y siempre quiero hacerlo yo, ser autosuficiente, pero muchas veces me tengo que dar cuenta de que cuando las cosas no son así, no lo son y punto.

Me puse manos a la obra desde aproximadamente las 5:30 hasta… Sinceramente, perdí cuenta del reloj cuando me puse manos a ello, ya que lo primero que hice fue leer las indicaciones de cómo hacerlo. Empecé por las grabaciones de audio, y después de al menos 20 intentos en cada una (y eso es sin exagerar) me quedé con una de cada una. Luego las imágenes, y poco a poco arreglé el desastre. Pero lo peor no llego ahí, sino al montar el vídeo completo, ya que cuando estaba todo listo, falló algo, lo más elemental: EL ORDENADOR QUE TENEMOS, SÍ, ESE QUE TODOS LOS PROFESORES PIENSAN QUE VALE PARA TODO, PUES HOY QUERÍA INFORMAROS DE QUE ESO ¡¡NO ES ASÍ!!

Después de un pequeño desahogo, vuelvo por donde iba…Vuelve aparecer en escena Antonia Medina, alias “La Toñi” también llamada, mi madre. Este sujeto vuelve aparecer cuando después de toda una tarde haciendo el vídeo y aun sin poder meter el programa para sincronizar todo, eran las 23:00,y mi querida madre parecía un tomate cuando me llamó para ir a cenar, y yo le dije que no había terminado aún. Esta se encendió como una chimenea, y eso ya no era ni “La Toñi”, ni mamá ni nada, eso era...Decidí dejarlo, y seguir al día siguiente ya que si no, podía salir por la ventana: yo, el ordenador, el vídeo y todo lo que tenía que ver con eso. “Nuevamente, otro fracaso; objetivo no conseguido. Mañana saldrá el sol y nuevo día. Buenas noches”-pensé.

Cuarto día: “IRENE ESTA ES LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD QUE TE DAS A TI MISMA. HOY SE TERMINA ESTO SÍ O SÍ, COMO QUE ME LLAMO IRENE FRANCO QUE DE AQUÍ NO PASA”. Eso pensé antes de sentarme delante del ordenador. Pero mi cabezonería de ese momento no venía de así como así, sino del coraje que me volvió a dar cuando tanto los famosos profesores sevillanos que vinieron a pasar un agradable día como mi profesor Joaquín quien, una vez más, se lo pasó como un chiquillo, disfrutando ambos de mi inexperiencia en el mundo de la informática.

Pero de lo que ellos no se habían percatado es que yo en ese momento me propuse ese reto, y así lo hice. Empecé vaciando mi ordenador portátil, y pasarme al de mi madre, ya que en Windows descubrí el Windows Live Movie Maker y así lo hice, con todo mi empeño detalle a detalle, pero, como ya dije antes, por mucho que me empeñe nunca hago nada perfecto, ya que recordé cómo una vez más había metido la pata. Me descargué imágenes que realmente no sé ni cómo me lo permitieron, ya que costaban 199 euros, y por esa razón me ponían una mancha en mitad de la foto. Una vez más, destapo mi poco manejo con la informática, los ordenadores, los programas, y todo lo que tiene que ver, porque yo pensé que esa mancha que se hallaba en todas y cada una de mis imágenes, era la marca de la foto. Conseguí crear el vídeo con facilidad, añadirle los pequeños detalles, pero ahora me da vergüenza de mi poco conocimiento, pero ya era tarde, porque cuando intenté modificar las imágenes, no sé qué había borrado pero ya no había marcha atrás, y ya lo único que podía hacer era contemplar mi obra e imaginar lo bien que podía haber quedado si lo hubiera hecho como debiera, con tiempo, con normas, y a la manera indicada, no como a mí me pareció. “Hasta la próxima” Pensé.

Solo me queda para mi consuelo que, sin duda, había puesto todo mi empeño, al menos desde mi punto de vista. No obstante, todo el mundo podría pensar que si yo hubiese puesto todo mi empeño, habría comenzado por leer las indicaciones. Pero como dije antes, eso no va conmigo, soy así de rara, e intento hacerlo todo a mi modo y luego me pasan este tipo de cosas. ¿Qué sería de mí si no tuviese ese toque de cabezonería e impulsividad? No sería yo. Espero que poco a poco pueda cambiar esa parte de mí. Me quedo con la frase “de los errores se aprende” porque desde luego me harán falta cometer muchos errores como para poder desenvolverme bien con el ordenador, la informática, la gente, los amigos, la familia… para desenvolverme en el mundo.


Irene, como siempre, exageras. A mí me has convertido en un personaje de tu relato en el que no me reconozco, y a tu pobre madre, ¡no digamos! Pero no empieces a enfadarte, te lo estoy diciendo con una sonrisa. Deberías decirle a tu madre que leyera esto que has escrito. Supongo que lo leerá como yo con simpatía.

Tu trabajo es casi perfecto: tu calificación es de un 9. Aunque, como tú misma reconoces, mejoraría si eliminaras esas feas manchas que incorporan todas tus imágenes.