Evaluación de un wiki de 3º de ESO


De todas las actividades de los alumnos de otros años la que más me ha gustado ha sido la de "Mi canción favorita". Da la casualidad de que una de mis canciones preferidas es la de Para Siempre de Xriz de la película de 3 Metros sobre el cielo, como la de Claudia. Me gusta porque me recuerda a esos momentos en los que estaba mal y me identificaba muchísimo con esa canción. Es una canción preciosa, ya que su letra cuenta la historia de dos jóvenes enamorados. Y también porque la música es una forma de expresar tus sentimientos y tus estados de ánimo.

Relato desde un anuncio




Amanece y un día más la rutina diaria parece indicar que será otro de tantos. La mañana es fría, pero algo menos de lo habitual para esta época del año. Todo parece normal, nada ha cambiado: las mismas caras, el mismo desayuno y las prisas invaden a los transeúntes como si el día llegase a su fin. Pero algo llama la atención, algo inusual a la vez que incierto en su propósito. Casi nadie se detiene, “no será tan importante como para perder el tiempo en algo que seguramente sea una broma”, piensan en voz baja. Solo unas pocas personas se paran y por un momento el reloj parece no avanzar y deja de ser el centro de sus vidas.

En una calle, en una estación de metro, en un centro comercial... no importa el lugar, solo sacar lo mejor que cada uno llevamos dentro y que necesitamos que algo o alguien nos lo recuerde. Parece un cajero automático. El asombro de quien se acerca pronto se vuelve sonrisa; la curiosidad hace que algunas personas se acerquen. ¡Qué extraño! ¡Ofrece dinero! Entrega un sobre con 100 €, pero pide algo a cambio. No, no pide tarjeta de crédito ni datos personales ni rellenar cuestionario alguno; solo hacer algo que probablemente no hacemos desde hace mucho tiempo o quizás nunca lo hayamos realizado: compartir, compartir lo que se nos da.

Todos comprueban que el sobre es portador de la cantidad que el cajero automático anuncia. La mayoría posiblemente no lo necesita, pero lo guardan en cualquier bolsillo. De pronto, vuelven a la realidad y el reloj les recuerda que nada ha cambiado. Sus prisas se acentúan y la mañana sigue fría. Ha pasado poco tiempo y todos parecen haber olvidado ya el cajero y su propósito.

Los creadores de tan inusual idea comprueban cómo el egoísmo propio del hombre hace que las ilusiones de unos pocos nunca lleguen a cumplirse.

Antropónimo


Ya en alguna ocasión mis padres me explicaron que Silvia deriva del latín "silva", cuyo significado era "selva o bosque”, aunque he descubierto que también significa “guardiana de los bosques”. Mi onomástica es el día 3 de noviembre en honor a Santa Silvia, (que detallo más abajo).




































No hay antecedentes familiares de mi nombre. Fue una decisión de mis padres, aunque mi madre prefería el nombre de Alba, el nombre de mi hermana menor. Principalmente, fue mi padre quien se inclinó por el nombre ya que algunas personas con las que trataba o conocía siempre les habían traído algo positivo.

Las estadísticas referentes a mi nombre son las siguientes:

SILVIA (edad media: 30,8 años)


Provincia
Total
Por mil (‰)
Total en España
119.845
5,000
Córdoba
1.564
3,822
Barcelona
22.143
7,825

Década de nacimiento: Años 90

Provincia
Total
Por mil(‰)
Córdoba
330
7,749
Barcelona
1.915
9,289

Con el nombre de Silvia somos en España 119.845 personas, esto es, un 5,00 ‰ y la edad media está cercana a los 31 años. En Córdoba somos portadoras de este nombre 1.564 personas y el porcentaje es del 3,822 ‰, mientras que Barcelona es la ciudad con mayor número de personas con mi nombre, 22.143 y un 7,825 ‰. Sin embargo, compruebo que en la década correspondiente a mi nacimiento en estas dos ciudades el porcentaje fue superior a la media nacional. En Córdoba se registró una media del 7,749 ‰ que corresponde a 330 personas, mientras que en Barcelona el porcentaje fue del 9,289 ‰ correspondiente a 1.915 personas.

Estos datos me indican que mi nombre es relativamente “joven”, con una tendencia a crecer y llegando a duplicar el porcentaje en la provincia de Córdoba en la década de mi nacimiento.

Hay dos personajes históricos destacados con mi mismo nombre:
- Rea Silvia, madre de los gemelos Rómulo y Remo, encargados de fundar Roma, aunque finalmente sería solo Rómulo quien la fundaría, convirtiéndose en su primer Rey.

- Santa Silvia de Roma, también conocida como Santa Silvia de Sicilia. Fue la madre de San Gregorio Magno, papa de la Iglesia católica, y venerada como santa. Su festividad es el día 3 de noviembre.
descarga.jpgEscultura de Santa Silvia en la iglesia dedicada a ella en Roma, con San Gregorio niño en brazos.
Fuentes de consulta:

* Estadísticas sobre las frecuencias de los nombres en España (INE).* Heráldica y origen de los nombres: http://www.misabueso.com/nombres/.
* es.wikipedia.org/wiki/Rea Silvia

Los niños del martes


No hacía mucho que habíamos comenzado el último trimestre y el curso parecía tocar a su fin, en el ambiente había una extraña mezcla de alegría, por la proximidad de las vacaciones, y de incertidumbre, por lo incierto de las calificaciones finales. Cada uno, en mayor o menor medida, parecía conformarse con su escalafón de la clase, aunque casi todos intentamos un último esfuerzo: unos, para que el sobresaliente predominara; otros, para estar en la zona media y otros, para maquillar el suspenso.
La mañana comenzó como casi siempre, apurando el reloj para contarnos la última noticia antes de entrar en clase. Las materias se sucedían y con ellas, los profesores. Era uno de esos días pesados: Lengua, Biología, Ciencias… No teníamos ese oasis entre medias que pudiera rescatarnos como Alternativa o Gimnasia y así.
Como cada martes, llegó la última hora. El cansancio se acumulaba y el desánimo era general. Tocaba Matemáticas, ¡Matemáticas y a última hora! El interés era escaso, por no decir nulo; las miradas y confidencias se sucedían sin importar lo que el profe intentaba decirnos; los minutos se hacían eternos, y el sonido salvador del timbre acabó con nuestra pesadilla. La última clase siempre se hace larga y pesada, pero no cabe duda de que el martes no fue uno de los mejores dias.
Final fallido, Silvia. Preparas el relato para ese punto álgido, pero no llega.


El positivo


El positivo no deja de ser un estímulo y un reconocimiento al trabajo y al esfuerzo. Cuando algo es reconocido, sobre todo, en público y premiado, en este caso, con un positivo, aumenta nuestra estima y confianza en nosotros mismos. Está claro que esta asignatura tiene como base principal el manejo y dominio de la lectura y la escritura y, por tanto, saber transmitir lo que piensas.

Entiendo que los trabajos que nos encargas tengan su importancia, y así los valores, pues ves nuestra evolución prácticamente a diario. Es normal que a algunos nos cueste más que a otros realizar estas tareas, pero es evidente que a casi todos nos parece una forma atractiva para conseguir subir la nota.
Lo que sí parece claro es que realizar trabajos para conseguir un positivo se ha vuelto para algunos una obsesión y comienza a aparecer cierta rivalidad por alcanzar el mayor número de ellos.

Relato del aburrimiento


Supongo que no somos los primeros, ni seremos los últimos, alumnos analizados. Quizás la mayoría encajemos en la descripción del “relato del profesor de instituto”. Entre el pensamiento del profesor y el del alumno existe una gran distancia, y lo importante sería encontrar ese punto o lugar en el que ambos nos sintamos cómodos. Ambos tenemos, cada día, una obligación y un cometido: el asistir a clase es una obligación común, pero el cometido es muy distinto; uno enseñar a través de sus conocimientos y otro captar, toda esa información. Lo cierto es que el método utilizado para conseguir su fin es muy distinto entre el profesorado y asistimos a clase condicionados, según las materias de ese día.
No creo que asistir a clase sea aburrido. Todo lo que nos es impuesto no deja de ser incómodo y desagradable y esto unido a nuestro inconformismo y, en algunos casos, rebeldía pueda llegar a confundirse con aburrimiento. Pasan los años, evolucionamos a un ritmo vertiginoso y los acontecimientos se suceden unos tras otro casi sin darnos cuenta, y aunque la relación profesor-alumno parece haber cambiado algo, el cometido de ambos sigue siendo el mismo. Y me pregunto si mi profesor cuando era estudiante no pasó por nuestra misma situación y si se ve reflejado en nosotros. En cualquier caso, está claro que si existiera ese punto de conexión entre ambos, las clases serían más amenas e incluso divertidas, nunca aburridas.

Cantiga


Falta el texto de la cantiga, además del compositor, título e intérprete la composición musical.

2º Trimestre


Portafolios


De los siete trabajos realizados, he seleccionado seis y a continuación explicaré el porqué de esta elección.
Del primero, "Evaluación de un wiki de 3º de ESO", haré un breve comentario ya que fue mi toma de contacto en un espacio hasta ahora desconocido para mí. Mi publicación sobre este trabajo no fue muy extensa, aunque sí el tiempo dedicado a visitar las publicaciones de otros alumnos. Está claro que no es mi mejor presentación, lo que sí entendí es que, en adelante, este iba a ser el lugar donde expresar y realizar mediante la escritura los trabajos siguientes.
En el "Relato desde un anuncio", la elección del anuncio era tan importante como el relato que después tendría que redactar. Tras ver varios anuncios tuve claro que Coca-Cola casi siempre los hace algo especiales, diferenciándose claramente de la mayoría. La decisión por este en concreto creo que fue acertada, pues, aunque no resultó fácil dar un cambio de sentido a esta historia tan poco frecuente, acabó siendo algo divertido.

Destacaría positivamente este trabajo entre uno de los mejores.

Los trabajos "Los niños del martes" y "El positivo" he decidido agruparlos, porque en ambos me costó centrarme ya que fue algo forzado debido a situaciones que se dieron en clase. Intenté que esto no me afectara a la hora de expresarme creando una historia. Especialmente, en “Los niños del martes”, creo que no conseguí mi propósito final.

“Relato del aburrimiento” quizás sea el trabajo con el que más a gusto me sentí. No fue nada fácil, pero, como casi todo estaba reflejado en el texto que tú nos diste, tuve claro que debía enfocarlo desde un punto de vista distinto. Traté de describir una situación tan común como es el aburrimiento y que en la que hasta ahora no me había parado a pensar. El desarrollo me llevo a hacer una reflexión más que un relato aunque quedé satisfecha con el resultado final.

Uno de los trabajos que más se distingue entre el resto es "Cantiga". El hacerlo en pareja lo hizo más divertido y entretenido. Lo más complicado fue elegir el tema sobre el que iría nuestro trabajo y lo mejor que puedo sacar de esto es que nos dio a conocer cómo crear una cántiga, grabarla en una pista de audio y publicarla. A pesar de todos los intentos fallidos y todo el tiempo dedicado, el resultado fue satisfactorio.

Corrección: está, tú

Relato corto


Luis y Laura tenían dos hijas: Meri, de quince años y Gabriela, de nueve. Luis trabajaba en un bufete de abogados. Vivían sin grandes lujos, pero sin dificultades económicas. Con el nacimiento de Meri, la primogénita, todo seguía con normalidad, incluso parecía mejorar gracias a que Laura, además de encargarse de la casa, de forma esporádica, recibía el encargo de pintar algún cuadro. Con esto conseguía dos cosas: ayudar económicamente en casa y satisfacer su gran pasión por la pintura. Seis años más tarde, nació su segunda hija, a la que bautizaron con el nombre de Gabriela, en honor a su abuela materna que, no hacía mucho, había fallecido.

Tras la muerte de su madre, Laura cayó en una depresión, que duró más de un año y a pesar de su enfermedad sacaba fuerzas para que no influyera demasiado en los demás miembros de la familia. Poco tiempo después, ya recibida la herencia y con la excusa de que el trabajo le quedaba algo lejos y la casa se les había quedado pequeña, Luis propuso cambiar de vivienda. No era muy necesario, pero su principal intención era otra. Laura necesitaba algún estímulo que le hiciera salir de su estado. A pesar de que en un principio a Laura no le pareció buena idea, en cuatro meses ya estaban instalados en su nueva casa.

Antes de amanecer, como todas las mañanas de cualquier día laborable, Luis se apresuraba a preparar los desayunos. Poco después, iban apareciendo los demás miembros de la familia. Su jornada comenzaba a las 8:15 h., pero antes debía dejar a sus hijas en su centro escolar. El reloj con su tic-tac insonoro iba devorando los minutos y casi sin darse cuenta la jornada tocaba a su fin. Sin tiempo que perder, de camino a casa, se detenía para recoger a sus hijas; no había más de quince minutos del trabajo a casa en coche.

Una mañana, de tantas otras, Luis dejó a sus hijas en el colegio y se dirigió a su trabajo. Para Meri y Gabriela debería de ser un día normal. Sin embargo, para el regreso a casa, su padre se retrasaba algo más de lo habitual. Aun así, decidieron esperar un poco. Él siempre les decía que si algún día se retrasaba, las llamaría, pero esa llamada no llegaba. Después de una larga espera, decidieron volver a casa caminando. Las dos tenían cierta preocupación y aunque intentaban disimularlo, sin darse cuenta, su paso era cada vez más rápido.

Entraron en casa y pronto notaron que algo había sucedido. Laura acababa de recibir una llamada, tenía la mirada perdida, el rostro pálido, los ojos llorosos y sus manos temblorosas a duras penas podían sujetar el teléfono. Sus corazones latían cada vez más deprisa y las preguntas se amontonaban en sus cabezas. Ambas, casi al unísono, preguntaron por su padre. Laura estaba bloqueada y casi a punto de entrar en una crisis de ansiedad, aun así intentó restar importancia a lo sucedido. Les dijo que papá estaba en el hospital, que no era nada grave, pero que tenía que acudir a verle. Su rostro, sin embargo, reflejaba todo lo contrario. Les pidió que se quedasen a comer en casa de su vecina. Para la hora de la cena, las recogería y les explicaría todo con algo más de calma.

La llamada que Laura había recibido era de un policía local. Este le comunicó que Luis había sufrido un accidente de tráfico y que su estado era grave. Pidió un taxi que la condujo al hospital provincial. Durante el trayecto su cabeza estaba a punto de estallar y su cuerpo atenazado por el miedo. Ya en el centro hospitalario, fue atendida por el personal, que la pasó a una sala, a la espera de que algún médico que había atendido a Luis la informara. No había pasado mucho tiempo cuando se acercó un hombre de mediana edad. En su rostro se notaba preocupación y a pesar de estar acostumbrado a estas situaciones, no resultaba fácil comunicar la noticia: “Luis está grave. Acaba de ser intervenido. Tiene varias fracturas, pero lo más preocupante es el traumatismo de la cabeza, que lo tiene sumido en coma y que esas lesiones le produzcan daños posiblemente irreversibles". Pasó toda la tarde en el hospital, a pesar de que los médicos le habían avisado de que probablemente no podría verlo.

Laura se apresuró para volver a casa y recoger a sus hijas, tal como les había dicho, para cenar. Las reunió en el salón y les explicó el trágico accidente que había sufrido su padre y el estado en el que se encontraba. Ninguna pudo sujetar las lágrimas y se fundieron en un abrazo. Laura trató de tranquilizarlas diciéndoles que existía una pequeña posibilidad de que se recuperase.

Fueron ocho meses bastante duros y complicados. Meri y Gabriela aprendieron a ser autosuficientes, pues Laura pasaba gran parte del día en el hospital. Una tarde, sonó el teléfono en casa y Meri se apresuró a cogerlo. Era Laura anunciándoles que su padre había despertado del coma, pero que necesitaría tiempo para su recuperación.

No cabe duda de que fue el día más feliz en mucho tiempo. Tuvo que pasar una semana desde ese momento para que sus hijas pasaran a visitarlo. Luis estaba algo aturdido, pero tuvo fuerzas para extender su mano hacia sus hijas y con voz tenue trató de llamarlas por sus nombres, pero sin éxito. Los médicos les advirtieron de que debido a los daños cerebrales es muy posible que tuviera que volver a aprender cosas tan sencillas como comer, pronunciar palabras o andar. Todas aunaron esfuerzos e intentaron que la lenta recuperación de Luis no fuera traumática. Ocho meses sin él ya habían sido demasiado como para no mostrar la mejor de sus sonrisas.

Corrección: él, más, excusa; y varios cambios de palabras por errores o mejoras en la expresión.

Carta de amor


Fue un 14 de junio cuando el destino quiso que el mismo día que nací, justo dos años antes, tú nos dijeras adiós. No hay muchas fotos tuyas en casa, quizás las necesarias; pero no creo que hagan falta más para llegar a conocerte.

No puede ser casualidad que todas las personas a las que he oído hablar de ti, ya sean familiares, amigos, vecinos o conocidos, coincidan en lo maravilloso que eras.

Hace poco, mamá, encontró unos vídeos, algunos de ellos sin etiquetar. Después de ordenarlos y clasificarlos, tuve la ocasión de ver algunos y he de reconocer que me emocioné, sobre todo, en los que aparecías. Sin proponértelo, conseguías ser el centro de atención.

Un día le dije a mamá que me hablara de ti. Tomó aire y creo que los recuerdos empezaron a invadir su cabeza. No llevaba ni un minuto hablando cuando una lágrima comenzó a deslizarse por su mejilla. Hizo un paréntesis y con toda la ternura, el amor y el cariño que de ti recibió, intentó describirte. No tardé en comprender que fuiste un ser especial, alguien de quien sentirse orgulloso.

Sé perfectamente que llevabas una carga muy pesada durante varios años, que esa enfermedad ya no te dejaba vivir tranquilo. Ya estabas abatido, cansado de luchar… aun así siempre mostrabas tu mejor sonrisa.

No comprendo por qué no tuve la oportunidad de conocerte, poderte contar algo que seguro hubieses sabido guardar como el mayor de los secretos, poder pasear junto a ti como los demás niños… Sé que tú pensarás lo mismo.

Intentabas, y sé que lo lograbas, mantener a la familia unida, siempre tenías la palabra justa para cada momento y tu mano para quien la necesitara.

Si en alguna conversación eres nombrado, no siento pena, sino todo lo contrario: me invade un sentimiento de felicidad que no puedo expresar.

Sé que tu me cuidas desde el cielo y espero algún día, cuando esté contigo, poder devolverte todo el amor que ofreciste.

Querido abuelo, gracias por todo.

Corrección: junio, sino, por qué, quién, aún; y varios cambios de palabras por errores o mejoras en la expresión.

Corrección ortográfica del examen


Exhibir:

- Me gustaría asistir a una exhibición de hípica en Las Caballerizas Reales.
- Mi padre se exhibió con su coche por toda la ciudad.
- Mi sueño sería exhibir alguno de mis cuadros en una galería de arte importante.

3º trimestre


Autorretrato


A pesar de la infinidad de veces en las que me he mirado al espejo, nunca había reparado en realizar un examen tan minucioso de mí.
Quizás la descripción física sea la menos complicada, así que comenzaré por esta y posteriormente lo haré con otros aspectos como gustos, aficiones, defectos, virtudes, comportamiento y cómo creo que me ven los demás.

El espejo es, todos los días, una parada obligada, él me da la respuesta que busco. Tengo una estatura aproximada de 1,55 m., de complexión delgada, ágil y con facilidad para el ejercicio físico. Mis manos y pies son pequeños y delgados al igual que mis brazos y piernas. Tengo un largo pelo y algo rizado; mi cara es pequeña al igual que mi nariz y orejas; mis labios no son muy voluminosos. En mi cabeza y cara casi todo parece estar proporcionado, a excepción de unos grandes ojos marrones que destacan.

No me gusta ir llamando la atención. Mi forma de vestir es esa a la que mis padres llamarían “normal”, juvenil y sin extravagancias, pero, sobre todo, sintiéndome cómoda.

Mis gustos y aficiones son algo comunes. El tiempo que me queda libre lo dedico además de a las tecnologías, a quedar para salir y hablar con mis amigas.

Hablar de mis defectos cuesta algo más, pero de eso se trata. Creo ser muy perfeccionista y esto en ocasiones me acarrea algún problema. Pienso que no me valoro lo suficiente o que no me siento a gusto conmigo. En muchas ocasiones me dejo llevar por lo que dice el resto, quizás para agradar y no tener problemas con los demás. A veces, he hecho o dejado de hacer cosas solo por lo que dirán o pensarán mis amigos.

Luego están mis virtudes. Me considero una niña simpática, amable, sociable y cariñosa. En la relación con mis amigos, suelo ser a la que todo le parece bien e intenta ayudar en la medida de lo posible, sin esperar nada a cambio, aunque en muchas ocasiones he recibido ese mismo u otro favor. Sin embargo, el comportamiento con mi familia es distinto. Me enfado con mis padres por cualquier cosa sin escuchar ni pararme a pensar quien tiene la razón. Con mi hermana pequeña pasa algo parecido, a pesar de que sólo tiene 5 años, seguramente sea cosa de la adolescencia.

Si los demás, en vez de ser tan superficiales y fijarse solo en el exterior, miraran dentro de la persona, su opinión sería otra sobre mí, pero quienes de verdad te conocen, te quieren tal y como eres, con tus defectos y con tus virtudes.

Corrección: cómo, pensarán, y varios cambios de palabras por errores o mejoras en la expresión.


Mercado e hipermercado

SUPERMERCADO

Establecimiento comercial de venta al por menor en el que se expende todo género de artículos alimenticios, bebidas, productos de limpieza, etc., y en el que el cliente se sirve a sí mismo y paga a la salida.

EL 16 de septiembre de 1916 Clarence Saunders abrió la primera cadena de supermercados del mundo: Piggly Wiggly (cerdito ondulado),
Se le ocurrió poner las mercancías al alcance de los compradores, y así el comerciante solo tenía que cobrar y reponer productos de vez en cuando.
De esta manera un solo trabajador podía atender un volumen de ventas tres o cuatro veces superior.

Primera referencia de supermercado.
1966 GOYTISOLO, JUAN, Señas de identidad [España] [Barcelona, Mondadori, 1996] Novela

HIPERMERCADO

Gran supermercado, localizado generalmente en la periferia de las grandes ciudades, que trata de atraer a un gran número de clientes con precios relativamente bajos.

El primer hipermercado europeo fue creado por Carrefour en 1963, en Sainte-Geneviève-des-Bois (Essonne) población del área metropolitana de París.

La diferencia entre supermercado e hipermercado reside en los de superficie de venta. Hasta 2.500 m² para supermercado y a partir de 2.500 m² para hipermercado.

Primera referencia de hipermercado: 05/06/1980 , El País, 05/06/1980 [España] [Madrid, Diario El País, S.A, 05/06/1980] Urbanismo.

Fuentes:
http://blogs.20minutos.es
http:/lema.rae.es
http:/es.wikipedia.org
http://web.frl.es/CNDHE

Expresión "hacer la pelota"


Definición: Alabar o tratar de agradar a alguien con el único objetivo de conseguir un favor o un beneficio.
http://es.thefreedictionary.com

Todo apunta a la teoría de que antiguamente se llamaba pelotas a las prostitutas. Esta expresión se hizo extensible a las personas que, al igual que las prostitutas, se esmeraban en elogiar y agradar a sus clientes buscando su fidelización. Pelote: nombre con el que se definía a un rufián (hombre que explotaba sexualmente a su mujer y vivía de ella). http://www.academia.andaluza.net

Descripción de mi habitación


Mi habitación es pequeña, acogedora, ordenada, luminosa e invadida por fotos, regalos, y objetos personales que poco a poco y sin darme cuenta le han ido dando vida.

Su forma es rectangular. La puerta de entrada está a la derecha. Antes de acceder a la habitación, centra la atención la única y gran ventana que hay.

Las paredes de color ocre dan una tonalidad que, con la claridad del sol, se hace muy luminosa mientras que con la luz artificial resulta más acogedora.

La cama está justo a la izquierda de la ventana y ocupa todo el ancho de mi habitación, aproximadamente 2 metros. El cabecero de la cama se extiende a modo de estrecho escritorio. En realidad, no lo utilizo para estudiar pues está invadido por infinidad de objetos.

La cama es donde mejor me encuentro. En ella hay dos grandes cojines y un peluche que me regalaron mis padres y que conservo con cariño. La ropa que viste la cama es colorida y el edredón a juego con las cortinas, en las que predomina el color verde pistacho.

Desde este lugar, a la izquierda de la habitación, se visualiza una pequeña televisión de 24” que mis padres me regalaron por mi Primera Comunión. Al principio, me hizo mucha ilusión, pero ya apenas la uso.

Debajo del televisor está lo único que no me gusta de mi habitación y es la bicicleta. Ocupa un gran espacio y a veces me tropiezo con ella, sobre todo por las mañanas.

En la pared de la derecha y por encima de la cama cuelgan dos estanterías de la misma madera y tonalidad que el resto de muebles y que uso para colocar todos los peluches más importantes.

A los pies de la cama hay una pequeña cómoda en la que guardo algo de ropa; encima, un cuadro con una foto en la que aparezco junto a mis padres y en la que yo apenas tenía tres años.

Al lado de la cómoda está mi enorme armario. En una de sus puertas hay un largo espejo frente al que suelo vestirme y probarme la ropa. A veces, se me pasan las horas, sin casi darme cuenta, delante de él.

Me gusta tener siempre todo ordenado y que cada cosa esté en su sitio, de esta manera me resulta más fácil encontrar eso que busco.

Igual no es el tipo de habitación ideal, y aunque ya no tiene el aspecto del cuarto de un bebé, pues mis padres la cambiaron hace algunos años, es el lugar de la casa en el que me encuentro más cómoda. No es una habitación, es “mi habitación”.

Corrección: simplemente hay varios cambios de palabras por errores o mejoras en la expresión.

Lazarillo


Transcurridos los primeros días de las vacaciones de verano, me decido a hacer una visita a mi tía Carmen al hotel donde trabaja. Tiene un cargo de responsabilidad y, a pesar de estar siempre muy ocupada, le agrada mi visita. Me da dos besos. ¡He de ir a recoger a un cliente al aeropuerto! ¿Me acompañas y hablamos mientras por el camino?

En una sala del aeropuerto espera la llegada de mi tía un señor de unos cuarenta y cinco años, elegante, alto, de piel morena y semblante amable. Se acerca y las expresiones de sus rostros cambian. Ambos se funden en un abrazo. Siento que no encajo en esta situación, pero él pronto se percata de mi presencia y me saluda. ¡Hola!, soy Juan Escribano. Es evidente que ninguno esperaba este encuentro. Hablan durante un rato y mi curiosidad iba en aumento, ¿Quién es Juan y qué relación tan estrecha le unía a mi tía?

De camino al hotel, Juan decide satisfacer mi curiosidad. ¡Qué tal, Silvia! Como ya sabes mi nombre es Juan Escribano y soy hermano de tu tía Carmen. Es evidente que no nos parecemos ni tenemos el mismo color de piel, pero sí, somos hermanos.

Nací en un país sudamericano, concretamente en Bolivia. Soy el menor de cinco hermanos, crecí sin el cariño de una madre pues esta murió cuando yo solo tenía siete años. Mi padre solo venía a casa para dormir y de vez en cuando traía algo de comida. No trabajaba y el poco dinero que conseguía se lo gastaba en beber. Vivíamos en una vieja casa sin luz ni agua potable, no asistíamos al colegio y los días transcurrían deambulando por los alrededores del barrio. Pronto abandoné mi casa, al igual que mis hermanos habían hecho anteriormente.

Desde pequeño tuve que aprender a buscarme la vida solo. Me establecí en el hoy derruido edificio de la estación de ferrocarril de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Sentado en un banco, esperaba la llegada de algún tren y con él, algún pasajero descuidado al que sustraerle algo. Los mismos trabajadores de la estación que una y otra vez me expulsaban de allí, en ocasiones me invitaban a compartir su almuerzo. Llegué a ser un personaje incómodo para el responsable de la estación.

Pasado un tiempo me ofrecieron un trabajo, algo en lo que mantenerme ocupado; pasé de ser un pequeño ratero a mozo de equipaje. Cambié mi raída ropa y mis rotos zapatos por un uniforme, mi trabajo consistía en recoger el equipaje de los viajeros y acompañarles a la salida, buscando una generosa propina, ya que carecía de contrato y sueldo. Cansado y aburrido, decidí salir de aquel lugar, escondido en el tren que viajaba a la costa. Fui descubierto y cuando iba a ser apeado en la próxima estación, una amable señora que había presenciado todo, se hizo cargo de mi billete, ¡era tu abuela!
-Hola, soy Luisa.
-Yo, Juan.
Me invitó a sentarme junto a ella: el viaje era largo. Hablamos hasta que el cansancio se apoderó de mí y creo que quedé dormido sobre su hombro.
Cuando desperté, la señora ya no estaba. En su asiento una nota decía: "Juan, embarco hacia España a la 10:00 h. Si lo deseas, puedes acompañarme". No lo pensé ni un instante y me dirigí en su busca. En el puerto sacó un pasaje para mí, pero al carecer de identificación y, por supuesto, de pasaporte, las autoridades no me dejaron embarcar y me enviaron a un centro para huérfanos. Me dijo que a su llegada a España haría todo lo posible para conseguirme la documentación necesaria y así poder viajar a España. Había pasado algo más de un año y, por aquel entonces, ya cumplía los diez. Durante ese tiempo había recibido varias cartas de tu abuela que aún guardo con mucho cariño. En la última me decía que pronto vendría a verme. Se presentó en el centro, bajo el brazo, una carpeta repleta de documentos, ¡Había conseguido una adopción y me llevaba con ella a España!

Por aquel entonces ni tu tía, ni tu padre habían nacido. Crecí rodeado de cariño. Iba al colegio, jugaba con otros niños de mi edad...era feliz.
Un día, a la vuelta del colegio, encuentro a tu abuela leyendo una carta. Su rostro serio mostraba perplejidad ante lo que en ella se decía. Mi padre, desde Bolivia, reclamaba mi custodia y debía ser devuelto junto a él. Tu abuela hizo todo lo posible para que esto no ocurriera, pero la realidad era otra: tenía que abandonar a la que consideraba mi madre para viajar a Bolivia y reunirme con un desconocido que nunca quiso saber de mí. Por esa época, había abandonado la bebida, trabajaba de vigilante en una fábrica textil pero seguía mostrando por mí la misma indiferencia y abandono.
Nunca llegó a reconocerlo, pero durante un tiempo consiguió chantajear a tu abuela. Le hablaba de nuestra precaria situación, le decía que quería que siguiera estudiando y que para ello necesitaba ayuda económica.

Esperé a cumplir la mayoría de edad para poder decidir mi futuro y así lo hice. Escribí a tu abuela, para comunicarle mi intención; sé que esto la tranquilizó. Cambié de ciudad, encontré un trabajo por la noche que me permitía pagar mis estudios en la universidad. Durante todos estos años tu abuela y yo no hemos dejado de escribirnos. En la distancia, he sido partícipe de la alegría del nacimiento tanto de tu padre como de tu tía enviándonos mutuamente fotografías. Cada día me levantaba sintiendo su cercanía.

Creo que las personas se hacen más fuertes ante las adversidades y así ocurrió en mi caso. Terminé mis estudios con una brillante nota y esto me abrió las puertas del mundo laboral. Hoy desempeño mi trabajo en una importante empresa dedicada a velar por los derechos de los menores. Estoy de vacaciones y como has visto por la cara de sorpresa de tu tía, nadie sabía de mi llegada. He decidido pasar unos días junto a vosotros y poder devolver algo del cariño, amor y compresión recibido de “mi familia”.

Corrección: aún, y hay varios cambios de palabras por errores o mejoras en la expresión.


Vídeo-poema